“La situación de pandemia que en estos momentos padecemos nos obliga a ello por responsabilidad, conscientes del riesgo que podríamos provocar para la salud de los cientos de personas que nos acompañan en esas fechas para honrar la memoria de las víctimas del atentado terrorista. Esperamos que más pronto que tarde volvamos a encontrarnos y que sin riesgo a los contagios del COVID podamos abrazarnos en el acto central a celebrar como es habitual en el Auditorio Marcelino Camacho y en los periféricos que se celebran en los municipios de la Comunidad de Madrid”, ha informado en un comunicado la Fundación.

De este modo, el próximo lunes, la FRAVM, a través de su presidente, Quique Villalobos, se limitará a participar en una sencilla ofrenda foral ante el monumento El Abrazo de Juan Genovés, que se encuentra en la plaza de Antón Martín de la capital, a escasos metros del edificio en el que se hallaba el despacho de los abogados laboralistas, que también lo eran de las asociaciones vecinales.

Pero el aplazamiento de los actos de reconocimiento a estas figuras imprescindibles de la historia del movimiento vecinal en Madrid no va a impedir que les recordemos. La deuda que tenemos con ellos es enorme. Gracias a su entrega e implicación, las asociaciones vecinales y su federación regional fueron legalizadas. Y desde los locales de nuestros colectivos ayudaron a miles y miles de vecinos y vecinas de barrios populares en todo tipo de problemas, contribuyendo a transformar unos lugares que en 1977, fecha en la que se produjo el atentado, padecían carencias de todo tipo.

En el momento en que los tres pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de la calle Atocha, 55, aquella fatídica noche del 24 de enero de ese año, las víctimas celebraban precisamente una reunión sobre su actividad como “abogados de barrio”. Recordemos que el comando fascista acabó con la vida de los juristas Javier Sauquillo, Luis Javier Benavides, Enrique Valdelvira y Serafín Holgado y del sindicalista Ángel Rodríguez. Además, resultaron gravemente heridos Alejandro Ruiz-Huerta, Mª Dolores González, Luis Ramos y Miguel Sarabia.

Benavides trabajaba y conocía como la palma de su mano Valdeacederas (Tetuán) y Hortaleza, y junto a Ruiz-Huerta asesoraba a asociaciones vecinales de Vallecas. Sarabia se dejó la piel por los vecindarios de Orcasitas, Usera y Villaverde, mientras Javier Sauquillo estaba más vinculado al Pueblo de Vallecas y a Alcorcón, en cuya asociación vecinal pasaba consulta junto a Enrique Valdelvira. Dos días antes de la matanza, tal y como recuerda la abogada Paca Sauquillo, ella, su hermano Javier y su cuñada, Dolores González acudieron a la Asociación Vecinal de Orcasitas “para elaborar un manifiesto sobre la urgente necesidad de legalizar la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid”, la actual FRAVM, algo que se produciría unos meses después.