Como todos los años, los actos del 24 de enero en conmemoración de los abogados laboralistas arrancaron a primera hora de la mañana en los cementerios de Carabanchel y San Isidro, donde se realizó una ofrenda foral, que dio paso a un multitudinario acto ante la escultura El abrazo, de Juan Genovés, ubicada en la plaza de Antón Martín. Allí, a pocos metros del número 55 de la calle Atocha, lugar en el que se produjo el atentado ultraderechista que segó la vida de nuestros queridos “abogados de barrio”, el secretario general del PCE de Madrid, Álvaro Aguilera, reivindicó el papel “revolucionario y rupturista” de los abogados, que como los comunistas de hoy luchan por cambiar el sistema. El político recordó que los letrados, que militaban en su partido y en CCOO, fueron asesinados por las “cloacas del régimen” por luchar por “la libertad y la democracia”. A continuación, Alejandro Ruiz-Huerta, único sobreviviente del suceso que aún no ha fallecido y presidente de la Fundación Abogados de Atocha, agradeció a los medios de comunicación y todos aquellos que en estos días han recordado a sus compañeros asesinados, algo que nunca se había producido con la intensidad de este año. “Será por caer el aniversario en un número redondo”, indicó, antes de nombrar, uno a uno, entre los aplausos de los presentes, a aquellos que nos dejaron un legado de “solidaridad y concordia”: Enrique Valdelvira, Luis Javier Benavides, Francisco Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Angel Rodríguez Leal. Aquella fatídica noche de 1977 se hallaban junto a Miguel Sarabia, Dolores González Ruiz y Luis Ramos que como Ruiz-Huerta pudieron sobrevivir, a pesar de resultar heridos de gravedad.

Jaime Cedrún, secretario general de Comisiones Obreras de Madrid, fue el encargado de cerrar el acto en Antón Martín, en el que estuvieron presentes numerosos cargos públicos de las formaciones IU, Podemos, PCE, PSOE y Ahora Madrid, además de un buen número de activistas de las asociaciones vecinales y de la FRAVM, que depositaron una corona conmemorativa con la leyenda “a nuestros abogados de barrio”.

Miembros de asociaciones vecinales como La Unión de Almendrales, La Merced de Quintana, la Plataforma San Blas-Simancas, El Organillo de Chamberí, Villa-Rosa de Hortaleza, La Unidad de Villaverde Este, AFAO de Barajas, San Fermín de Usera, Avance de Moratalaz, AV de Sol y Barrio de Las Letras y La Solidaridad de Cuatro Caminos-Tetuán participaron en un homenaje que continuó poco después en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO.

Esta última asociación vecinal, junto con la AV Ventilla Almenara y la FRAVM, tiene previsto solicitar a la Junta de Distrito de Tetuán que “se ponga el nombre de Luis Javier Benavides Orgaz a los jardines que hoy ocupan el lugar donde se encontraba la Asociación de Vecinos de Valdeacederas, en la calle de Gabriel Portadales, 11-13”, ya que era el asesor jurídico de esa entidad.

Recordemos que los Abogados de Atocha no solo atendían las causas de los trabajadores y trabajadoras, sino también las que emanaban de los vecindarios de unos barrios que, en aquella época, necesitaban de todo. Barrios que les conocían muy bien y donde asesoraban y luchaban, codo con codo, con sus asociaciones vecinales, en un momento en que el nuevo régimen comenzaba a legalizarlas. De hecho, dos días antes de la matanza, tal y como relata la también abogada Paca Sauquillo, hoy presente en Antón Martín, ella, su hermano Javier y su cuñada, Dolores González acudieron a la asociación vecinal de Orcasitas “para elaborar un manifiesto sobre la urgente necesidad de legalizar la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid”, algo que se produciría unos meses después.

Los abogados de Atocha atendían a un centenar de asociaciones vecinales. Javier Benavides, además de Valdeacederas (Tetuán), conocía Hortaleza como la palma de su mano, y junto a Ruiz Huerta asesoraba también a entidades de Vallecas. Miguel Sarabia se dejó la piel por los vecindarios de Orcasitas, Usera y Villaverde, mientras Javier Sauquillo estaba más vinculado al Pueblo de Vallecas y a Alcorcón, en cuya asociación vecinal pasaba consulta junto a Enrique Valdelvira.

En un auditorio Marcelino Camacho lleno hasta la bandera, la Fundación Abogados de Atocha hizo entrega de sus premios anuales al artista Juan Genovés, autor del monumento de la plaza de Antón Martín, así como al Colegio de Abogados de Madrid y al Consejo General de la Abogacía. Además, recordó el papel del movimiento vecinal en aquellos años convulsos y su vínculo con los abogados laboralistas.