Tal día como hoy hace 40 años, el Gobierno legalizaba la entonces Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid, hoy FRAVM. El gesto no fue fácil. Estuvo precedido por dos años de intensas movilizaciones, en las que miles de personas, además de protestar por la carestía de la vida, reclamaron la legalización de las asociaciones vecinales y de su federación. Con objeto de recordar sus orígenes, rendir homenaje a los pioneros del movimiento vecinal madrileño y poner en valor la intensa actividad desplegada en estos 40 años, la FRAVM celebra durante este mes su aniversario con diversas iniciativas.

En este marco, esta mañana el pleno de la Asamblea de Madrid ha aprobado la citada resolución, que ha sido leída en el arranque de la sesión y ante una delegación de la federación vecinal encabezada por su presidente, Quique Villalobos, y su vicepresidenta, María del Carmen Lostal, que han seguido la sesión desde la tribuna de invitados. Con ellos estaban representantes del movimiento vecinal de San Fernando de Henares (Eloy Rodríguez) y de Leganés (Juan Antonio Sánchez), miembros también de la junta directiva de la FRAVM.

Tras la declaración institucional, que reproducimos íntegramente al final de esta información, un grupo de diputados ha abandonado durante unos minutos la sesión plenaria para realizarse una fotografía con la delegación ciudadana. Posteriormente, Quique Villalobos, en nombre de las asociaciones vecinales de la comunidad autónoma, ha agradecido ante los medios el gesto de la cámara. “Estamos orgullosos y agradecidos de que el parlamento de todos los madrileños reconozca la labor de las asociaciones vecinales en todos estos años, la entrega de miles de personas que, de manera totalmente altruista y desinteresada han peleado para hacer de nuestros municipios y barrios, lugares mucho más agradables y humanos. Gracias a su implicación, hoy tenemos agua en Móstoles, hospitales en Parla, Leganés o Fuenlabrada y un transporte de calidad en Coslada o Alcalá de Henares, por citar unos pocos ejemplos”.

Recordemos que el pasado martes, 31 de octubre, el pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó una declaración institucional de contenido similar, fruto igualmente del consenso de todos los grupos políticos.

En estos momentos, la FRAVM cuenta con 277 entidades federadas, que aglutinan a unos 120.000 socios. La mayoría de los colectivos son asociaciones vecinales, pero también podemos encontrar radios comunitarias, grupos de mujeres, asociaciones culturales y plataformas de afectados, lo que da fe de la enorme heterogeneidad de la organización. Una organización plural, diversa y muy viva con un largo camino por delante. Tal y como reza el lema de su 40 aniversario: “40 años uniendo barrios…y los que quedan por venir”. El próximo 18 de noviembre, la federación celebrará esta andadura por todo lo alto con una intensa jornada en Nave Terneras de Arganzuela (Madrid).

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL DE LA ASAMBLEA DE MADRID EN EL 40 ANIVERSARIO DE LA FEDERACIÓN REGIONAL DE ASOCIACIONES VECINALES DE MADRID (FRAVM)
Antecedentes
En los años sesenta y setenta del pasado siglo las periferias de nuestras ciudades se llenaron de personas que, procedentes de la emigración interior, llegaban buscando un futuro mejor. Fueron ellas las que, en buena medida, dieron origen a las asociaciones vecinales, que no solo nacen para reclamar más participación de los ciudadanos y ciudadanas en los asuntos públicos y más democracia, sino también para conseguir mejoras materiales que hoy nos parecen obvias.

Y es que en esas nuevas barriadas, que en ocasiones eran gigantescos poblados de chabolas (tal es el caso de Palomeras o de Orcasur, en Madrid), faltaba de todo: agua corriente, alcantarillado, asfaltado de las calles, equipamientos educativos, sanitarios, culturales y deportivos, medios de transporte… Las carencias eran infinitas. Lo eran no solo en la periferia de la capital, sino también en buena parte de los municipios de la región. Para hacerlas frente, en esos años brotaron asociaciones vecinales por toda nuestra geografía, especialmente en las grandes aglomeraciones urbanas: Alcalá de Henares, Getafe, Móstoles, Leganés, Parla, Fuenlabrada, Alcobendas, Coslada, San Fernando de Henares, Alcorcón…

En 1975 estas entidades crean un espacio de unión de ámbito provincial con el fin de compartir luchas, recursos, objetivos y anhelos y tener más fuerza a la hora de sacar adelante reivindicaciones comunes. Pero no sería hasta el 2 de noviembre de 1977, año clave para nuestro país y nuestra región, cuando el Gobierno legalizara la organización unitaria creada por las primeras asociaciones vecinales, la entonces Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos, hoy FRAVM.

Fruto de su lucha, miles de familias pasaron de vivir en las chabolas a viviendas dignas, lo que dio lugar a nuevas barriadas. Aquí recordamos hitos como la llamada Operación Barrios en Remodelación que, firmada en 1979, permitió que 150.000 personas fueron realojadas en sus propios lugares de residencia en más de 38.000 nuevas viviendas de promoción pública. O el Plan de 18.000 viviendas, en virtud del cual se liberó gran cantidad de suelo municipal para la promoción de Viviendas de Protección Oficial mediante la cesión del derecho de superficie, lo que también permitió el desarrollo del cooperativismo vecinal de viviendas.

La misma denominación de Plan 18.000 tuvo otra conquista histórica de la historia de la FRAVM, que lo ganó a pulso gracias al empuje del llamado Movimiento por la Dignidad del Sur, formado por las asociaciones vecinales de dos de los distritos más desfavorecidos de la capital, Usera y Villaverde. El plan, que posteriormente se reeditó en Puente y Villa de Vallecas, supuso la inversión de 18.000 millones de pesetas en ámbitos tan diversos como zonas verdes, educación, cultura, movilidad o mayores. El Plan 18.000 fue la primera gran experiencia de presupuestos participativos en la historia de Madrid y sirvió de base de los Planes Especiales de Inversiones y Actuaciones que la FRAVM firmaría años después para esos cuatro distritos de la capital, además de Latina, Carabanchel, San Blas, Vicálvaro y Tetuán, lo que supuso la construcción y apertura de cientos de equipamientos y servicios públicos. En el marco de un proceso de concertación que sin duda ha servido para reducir el desequilibrio territorial de Madrid.

La colaboración de la FRAVM ha sido constante en materias como la erradicación del chabolismo y la infravivienda en la región o el desarrollo de programas de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana, que han permitido la mejora de las condiciones de vida de decenas de miles de familias madrileñas en todos estos años. Sus aportaciones se encuentran en algunas normas de ámbito regional y, sobre todo, de ámbito municipal, como los Planes de Ordenación Urbana.

Su huella se halla también en la recuperación o impulso de multitud de fiestas populares y en innumerables zonas verdes, centros sanitarios, colegios, institutos, centros de mayores, espacios culturales y deportivos, líneas de autobús, Metro y tren, de los que hoy disfrutamos a lo largo y ancho de nuestro territorio. Gracias en buena medida al impulso del movimiento vecinal (y de intensas movilizaciones), se pusieron en marcha hospitales en Parla, Alcorcón, Móstoles o Fuenlabrada. Su tesón se halla también detrás de conquistas como la llegada de agua corriente para toda la población a Móstoles y Parla, la mejora del transporte público en Coslada, San Fernando, Leganés y otras ciudades periféricas e innumerables distritos de la capital, o la creación y/o conservación de numerosos parques urbanos como Pradolongo, Valdebernardo, la Dehesa de la Villa y la Casa de Campo, en la capital, o el bosque del Humedal en Coslada y Polvoranca en Leganés, por citar unos pocos ejemplos.

Por todo esto proponemos la siguiente Declaración Institucional:

Desde su creación y posterior legalización, el 2 de noviembre de 1977, la entonces Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid, hoy Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, no ha cesado de pelear por mejorar el nivel de vida de la ciudadanía de la región, en una dinámica constante de reivindicación y negociación, de protesta y diálogo y colaboración permanente con las instituciones. Gracias a esto, los madrileños y madrileñas puedan disfrutar actualmente de todo tipo de servicios y equipamientos públicos (sanitarios, educativos, culturales, de mayores, deportivos…), de viviendas dignas, de la llegada a su barrio o su municipio de la red de metro, autobús o tren y de numerosas zonas verdes.

Cuarenta años después, nadie duda del importante papel que, tuvieron las asociaciones vecinales, junto a los agentes sindicales y políticos y otros colectivos sociales, en la llegada de la democracia y en la instauración de los derechos y libertades públicas. Impulsados por ellos, miles y miles de vecinos y vecinas de los municipios de Madrid se movilizaron para conseguir avances democráticos, sufriendo a menudo las duras consecuencias de la represión. Gracias a ellos, a su entrega altruista y desinteresada, hoy disfrutamos de una comunidad autónoma abierta, plural, moderna y hospitalaria.

Por eso, hoy agradecemos a la FRAVM y a todas y cada una de sus asociaciones federadas, el papel constructivo y responsable, aunque también crítico, que han mantenido en todo este tiempo, contribuyendo, sin lugar a dudas, a hacer de la comunidad autónoma, un lugar más moderno, abierto, humano, habitable y participativo.

Madrid, 2 de noviembre de 2017