El distrito de Villaverde se halla literalmente atravesado por las vías del tren. Las viviendas de cinco de sus calles, próximas a los raíles ferroviarios, soportan desde hace años ruidos superiores al máximo legal permitido. Por eso, los vecinos no entienden cómo el Ayuntamiento, al hacer público su Mapa de Ruido de 2006 el pasado 21 de septiembre a través de Alberto Ruiz-Gallardón, no haya incluido este tipo de impacto medioambiental en su cartografía. “Cuando el ruido del aeropuerto de Barajas está llegando a los tribunales, para el Ayuntamiento de Madrid los ferrocarriles no constituyen una fuente de ruido importante”, indica Pascual López, portavoz de la A. V. El Espinillo.

La asociación de vecinos, que desde 2004 denuncia la contaminación acústica causada por el paso de los trenes en el distrito, presentó el pasado 19 de octubre una reclamación al consistorio municipal para que incluya este impacto en su Mapa de Ruidos. “El Ayuntamiento de Madrid sabe que el nivel de ruidos provocado por el tráfico ferroviario es muy superior al máximo legal permitido, dado que ha efectuado dos estudios sonométricos en la zona”, indica la entidad vecinal en su alegación, haciendo referencia a dos informes municipales que fueron realizados en 2004 y 2006, respectivamente. En el primero de ellos, la Dirección General de Sostenibilidad y Agenda 21 concluía que el ruido registrado superaba los niveles máximos permitidos por la Ordenanza de Protección de la Atmósfera contra la Contaminación por forma de Energía en “todas las franjas horarias”.

Debido a la intensidad del tráfico ferroviario, las molestias acústicas en el entorno de la estación de Villaverde Bajo llegan a ser continuas. Según la citada asociación, aunque las líneas C3 y C4 de cercanías, que tienen una frecuencia máxima de seis minutos en cada sentido, generan bastante ruido, el mayor trastorno lo provocan los trenes de mercancías que circulan de madrugada, lo que afecta “gravemente” al descanso de los vecinos de la zona. A esto hay que añadir el paso de las líneas de largo recorrido que van de Madrid a Valencia, Alicante, Murcia y Almería y de los trenes regionales que unen la capital con Albacete, Alcázar de San Juan y Cuenca. El ruido afecta esencialmente a los vecinos de las calles Augustóbriga, Flora Tristán, Carmen de Burgos, Grazia Deledda, María de Echarri y de la Carretera de Villaverde a Vallecas.

Tanto la FRAVM como la entidad vecinal directamente afectada han solicitado en varias ocasiones al consistorio de la capital y a ADIF que convoquen a la Comisión Mixta RENFE-Ayuntamiento con objeto de tratar esta problemática y que las instituciones responsables puedan escuchar el parecer de los vecinos afectados. Unas peticiones que hasta el momento carecen de respuesta.