Los vecinos de Latina y Carabanchel rindieron ayer su particular homenaje a Carlos Palomino, el joven vallecano que fue asesinado el pasado 11 de noviembre en Legazpi a manos de un neonazi que acudía a una concentración del partido Democracia Nacional. Unas 400 personas, habitantes de estos distritos en su mayoría, se dieron cita en la calle Nuestra Señora de la Luz, a la altura del metro de Eugenia de Montijo, para pedir que hechos como éste no se vuelvan a repetir y sean ilegalizados los partidos que promueven la violencia, la xenofobia y el racismo. Poco después de las 19:30, los manifestantes, vigilados por una decena de furgones antidisturbios, iniciaron su marcha por las calles de Carabanchel tras una pancarta del movimiento ciudadano en la que se podía leer “Carabanchel y Latina. Por la convivencia. Contra el fascismo y la violencia”.

“Carlos, hermano, nosotros no olvidamos”, “Fuera nazis de nuestros barrios”, “No sobran inmigrantres, sobran fascistas”, “No son reyertas, son asesinatos” y “Alex, aguanta, Madrid se levanta” fueron algunos de los lemas más coreados. El último hace referencia a Alejandro Jonatan M. M., un joven de 19 años de Carabanchel que resultó herido tras ser apuñalado en un pulmón por el mismo militar que terminó con la vida de Carlos Palomino. Alex, que continúa grave en el hospital Doce de Octubre, acudía el 11 de noviembre junto a Palomino a protestar contra la manifestación xenófoba convocada por el citado partido ultraderechista cuando se topó con su agresor, Josué Estébanez de la Hija. “Ante un hecho tan brutal, que forma parte de la escalada de violencia y auge de la actividad de grupos fascistas en los barrios obreros y otros ámbitos de influencia de los trabajadores, como son los transportes públicos, queremos manifestar, en primer lugar, nuestro dolor por la pérdida de esta vida sesgada tan prematuramente, así como nuestra solidaridad con su familia”, indicó un portavoz de las asociaciones de vecinos al término de la manifestación, antes de continuar: “Nos solidarizamos también con Alejandro, al que deseamos una pronta recuperación, y con otras personas que resultaron heridas por las cargas policiales que se produjeron ese mismo día y posteriores”.

Las críticas a la actuación de la Delegación de Gobierno en Madrid en los días siguientes al asesinato de Palomino, al autorizar cuatro actos ultraderechistas a la par que prohibía dos manifestaciones en repulsa de la muerte del joven de Vallecas y enviaba decenas de antidisturbios para impedir su desarrollo, fueron constantes durante toda la marcha. Los manifestantes, que terminaron la protesta en la calle de la Oca cerca de las 21:00, solicitaron en numerosas ocasiones la dimisión de la responsable de Interior en la Comunidad, Soledad Mestre. En un comunicado leído frente a la parada de metro de Vista Alegre, los organizadores exigieron que se levanten “todos los cargos que pesen sobre las personas que mostraron su rechazo al racismo”, y condenaron “la injusta prohibición de manifestaciones de quienes defienden la libertad y la solidaridad”.

Por último, pidieron que las agresiones fascistas no queden impunes y exigieron la ilegalización de los “partidos violentos, xenófobos y racistas”. “¿Se pueden beneficiar de los derechos de asociación, expresión o manifestación los que niegan a los demás el derecho a la vida o la posibilidad de trabajar o vivir entre nosotros a seres humanos por el mero hecho de ser inmigrantes o de una raza diferente?”, se preguntaron los vecinos.