Junio de 1975.Barrio de Portugalete, distrito de Hortaleza,Madrid. En el marco de las fiestas delo que entonces era un modesto poblado de casitas bajas, la asociación vecinal promueve una protesta única contra un plan urbanístico que pretendía borrarlo del mapa. En tres días, algunos de los mejores artistas plásticos de la época, con la ayuda de los vecinos y vecinas, realizaron casi cincuenta murales en defensa del barrio en las medianeras de las viviendas, tapias y alcantarillas. El acontecimiento,que tuvo repercusión internacional, y hoy en día se estudia en algunas universidades como ejemplo de intervención artística comunitaria,resultó clave para paralizar el Plan Parcial de Ciudad Lineal y conservar la barriada.Hoy, 40 años después, “queremos recordar la experiencia para los que vivimos aquella historia y para homenajear a los artistas, escritores y al equipo del barrio que lo hicieron posible”, sostiene Santiago Martínez, uno de sus protagonistas. Para hacerlo, el propio Martínez, con la asociación vecinal Villa Rosa de Hortaleza, ha promovido una exposición fotográfica que se inaugurará mañana viernes, 2 de octubre a las 18:00, en el Centro Cultural Carril del Conde.

Tras la presentación de la muestra se proyectarán diversos documentales sobre la histórica movilización, que precederán a un coloquio en el que participarán algunos de sus protagonistas: vecinos y vecinas, los artistas plásticos Ángel Aragonés y Tino Calabuig, el arquitecto José Miguel de Prada Poole (premio Nacional de Arquitectura en 1975 y diseñador de las jaimas que acompañaron a los murales), y la profesora de Historia del Arte de la UCM Isabel García, que ha investigado a fondo la intervención.Durante el acto se exhibirá un enorme panel en tela en el que vecinos del barrio pintaron, el pasado 26 de septiembre, parte de los murales de 1975.

El plan de ordenación urbana citado, una “clara operación especulativa que arrasaba con todo un barrio de población inmigrante formado en el antiguo pueblo de Canillasy limítrofe con la Ciudad Linea de Arturo Soria”, en palabras de la investigadora, proyectaba “pasar de treinta viviendas por hectárea a sesenta, sobrepasar las dos o tres plantas originales hasta las ocho plantas en altura y edificar un 70% del suelo total”. Pero gracias al tesón de la asociación vecinal y a la originalidad de su protesta, esto nunca se llevó a cabo y hoy Portugalete sigue siendo un agradable barrio de casas de dos y tres alturas aunque con un vecindario que disfruta de un poder adquisitivo mucho mayor.

Arcadi Blasco y Carmen Perujo, miembros a su vez de la extinta Asociación de Vecinos de Portugalete y de la Asociación de Artistas Plásticos, coordinaron en aquel exitoso junio de 1975 los llamados “equipos de barrio”, grupos de entre tres y cinco jóvenes y niños que acompañaron a los artistas y poetas involucrados en la ejecución de los 500 m2 de pintadas. Hablamos de profesionales de la talla de Ángel Aragonés, Lucio Muñoz, Juan Genovés, Paco Barón, Alfredo Alcaín, José Vento, Tino Calabuig, Salvador Soria, Salvador Victoria, Orcajo, Alcorlo, Zamorano, Bey, José Duarte, Barahona y el propio Arcadi Blasco. Tal y como recuerda Isabel García, “acompañando a los murales aparecían versos de poemas de Aurora Albornoz, Pedro Beltrán, Caballero Bonald, M. Conde, Ángel González, Horacio Guaray, José Hierro, R. Lorente, Julián Marcos, Antonio Leyva, Lucena, Enrique Páez y Velez, entre otros”.

La intervención, para algunos una manera de llamar la atención sobre los problemas de un territorio, para otros un modelo de arte comunitario y popular, recibió en diciembre de 1975 el premio de la revista Reseña por su función estético-social.

“Durante quince días íbamos de mural en mural dialogando con los pintores sobre lo que ellos querían contar con sus obras y lo que nosotros veíamos con nuestra mirada libre de prejuicios y ávidos de descubrir nuevas formas de expresión”,narra Santiago Martínez. “Buscábamos latas donde mezclar los colores, materiales de desecho para usar en las obras, haciendo un trabajo colectivo que marcaría nuestras vidas. Además de defender a nuestro barrio la mayoría empezamos a ver con otra mirada, a descubrir lo bello en un barrio, entre el Parque de Conde de Orgaz y la avenida de Arturo Soria, con infravivienda, sin agua corriente en las casas, con las calles sin asfaltar, sin alcantarillado.Y no sólo conseguimos paralizar el Plan Parcial, además conseguimos hacer barrio, siendo más solidarios no solo con nuestros vecinos, sino también con los vecinos del distrito de Hortaleza”,concluyeel activista vecinal.