Presupuestada en 120 millones de euros y con un coste final de 294 millones de euros, la Caja Mágica sigue siendo una instalación deportiva de primer orden que no contempla las necesidades deportivas de quienes son sus vecinos, y sigue cerrada al deporte de base del barrio. Lo que acabaría convirtiendo a la Caja Mágica en la causa de que el Ayuntamiento no contemple construir un pabellón polideportivo. Y esto se convierte en la gran paradoja: ¡no tener un pabellón polideportivo por ser vecinos de la más potente instalación deportiva de Madrid!

Los vecinos de San Fermín, ya desde su inauguración, han soportado las avalanchas de coches que inundan sus calles con ocasión del torneo deportivo. Llevan años reclamando al Ayuntamiento de la capital que abra las puertas de las instalaciones a sus vecinas y vecinos en cumplimiento del acuerdo del pleno de la Junta Municipal de Usera adoptado el 10 de noviembre de 2010, que pidió al Ayuntamiento que abra la Caja Mágica al deporte de base y a las escuelas de formación en los mismos “en las condiciones de los polideportivos municipales”, y que ello se lleve a cabo “en cooperación con las iniciativas promovidas por las entidades ciudadanas”.

Pero más de tres años después la Escuela de Baloncesto de San Fermín, puesta en marcha por las asociaciones vecinales en el marco de los Planes Municipales de Barrio, entrenan en una cancha descubierta que carece de iluminación artificial, sin vestuarios ni servicios, en la que no se puede jugar cuando llueve. Y como se trata de una cancha abierta al uso público, se acaban produciendo tensiones vecinales para el uso de dichas canchas, lo que no es la mejor situación para la promoción de la escuela de baloncesto que este Club realiza.

Mientras tanto, los vecinos del barrio han tenido que ver cómo el Ayuntamiento ha sido generoso con anteriores inquilinos que no han cumplido con sus obligaciones, como el Real Madrid Baloncesto, que abandonó las instalaciones antes de que venciera el contrato, oel equipo de Fórmula 1 HRT, que dejó una deuda sustancial de alquiler. Lo que contrasta con el abandono con que se trata a los vecinos del barrio con graves problemas, pero con grandes esfuerzos para su promoción social, que solo piden hacer uso de unas instalaciones que se han pagado con el dinero de todos.

Ante ello, “somos los propios padres y madres de la escuela del Club de Baloncesto los que hemos tomado la iniciativa de manifestarnos delante de la Caja Mágica para que no sea una instalación sólo abierta al deporte de élite, pero cerrada al barrio, mientras nuestros hijos e hijas practican un deporte a la intemperie prácticamente a las puertas de la flamante Caja Mágica”, declara Francisco Javier Cisneros, portavoz de los convocantes. “Sólo exigimos que se abra al deporte de base, -remacha el portavoz vecinal-, y en esto estamos de acuerdo con otros grupos deportivos del barrio que también practican el deporte de base a la intemperie, igual que ocurre en otros barrios de nuestro Distrito de Usera”.