La FRAVM valora de forma muy positiva que el Consistorio haya puesto el foco en el vehículo privado a motor, el principal causante de la polución en la ciudad, y suscribe la mayor parte de las medidas que recoge el Plan A relativas a movilidad sostenible y regeneración urbana. Sin embargo, estas resultan insuficientes si queremos reducir drásticamente, para beneficio de la salud de la ciudadanía, los actuales niveles de contaminación, que en el caso de sustancias como las partículas PM10, PM2,5, el ozono y el dióxido de nitrógeno, siguen dando medias muy preocupantes, cercanas a los máximos legales y por encima de las recomendaciones de la OMS.

El Plan enumera una serie de objetivos con los que es imposible no estar de acuerdo. Aún así, a tenor de la FRAVM, pecan de generalistas, de tal forma que sería recomendable que tuvieran una mayor concreción y, cuando sea posible, valores cuantificables. Solo en dos enunciados hay un compromiso cuantificado, y uno de ellos es “moderadamente ambicioso”: lograr una reducción del 40% de las emisiones totales (directas e indirectas) de gases de efecto invernadero (GEI) en 2030 respecto de 1990. En este marco, según la federación, del mismo modo que se establece el compromiso de reducir el 50% de las emisiones de GEI causadas por la movilidad urbana, habría que enunciar metas respecto a SNAP 2 (residencial, comercial, institucional), 8 (sistema aeroportuario), 9 (gestión de residuos) y 6 (uso de compuestos fluorados).

Asimismo, el Plan debería incorporar un capítulo específico sobre los malos olores, especialmente los causados por el complejo de Valdemingómez, por las EDAR y por los tanques de tormentas. La omisión de este asunto constituye la mayor laguna del Plan A, algo que debe ser subsanado sin excusa. Para ello, la FRAVM propone la aplicación de las medidas correctoras recogidas en los dos estudios olfatométricos de Valdemingómez realizados hasta la fecha, lo que implica la realización de controles de olores en emisión e inmisión una vez al mes durante el primer año, cada dos meses en el segundo año y cada tres en los dos años siguientes. Además, sugiere avances en la elaboración de un plan municipal Residuos Cero, una mejora general en el sistema de recogida de RSU y la reducción progresiva de la materia a quemar en la incineradora de Valdemingómez hasta poder abandonar la incineración como método de valorización energética, en una primera fase, y como método de destrucción de residuos en una segunda, con el horizonte de no renovar la concesión de la explotación en 2020. La organización ciudadana sugiere también, y de una vez por todas, el desmantelamiento de la depuradora de La China.

Otro tema a considerar, de acuerdo con las alegaciones de muchas asociaciones vecinales, es el impacto del polvo y humos generado por las obras en la vía pública y en las obras de rehabilitación edificatoria y la nueva construcción. En este marco, se pide un mayor control y el establecimiento de medidas correctoras.

Movilidad sostenible y regeneración urbana

Respecto a la movilidad, la FRAVM propone la creación de Áreas de Prioridad de Residencial, zonas 30 y áreas de calmado del tráfico en la periferia. Se trata de una estrategia que no puede limitarse únicamente al distrito Centro y que, tanto en la almendra central como fuera de ella, se debería diseñar con la participación de los vecindarios afectados.

Otras medidas propuestas en este campo son la revisión del Programa Municipal de Aparcamientos Disuasorios, con objeto de que estos se sitúen fuera de Madrid; la construcción y mejora de los accesos a los nuevos barrios (PAUs de Carabanchel, Vallecas, Sanchinarro, Montecarmelo…) a la red de gran capacidad; la creación de “caminos seguros al cole” y la ampliación de la red de transporte público, sin duda, la línea de acción más apoyada por las asociaciones vecinales. En concreto, estas demandan avances como la creación de la segunda circular de metro y prolongaciones hacia Atocha y Cuatro Vientos de la L-11, de la L-3 hasta El Casar y de la L-2 hasta el barrio de Rejas; la unión de la L-5 y la L-8 en San Severo o Los Coronales; el enlace en la red de Cercanías del corredor del Henares con Chamartín a través de la estación de O´Donnel; y la reordenación y creación de nuevas líneas de la EMT, considerando las numerosas demandas vecinales relativas a las conexiones con los equipamientos sanitarios.

Si hablamos de regeneración urbana, además de solicitar mejoras en relación a los plazos de concesión de licencias y aprobación de las ayudas del Plan MADRE, la FRAVM sugiere que el Plan A se haga eco del Plan Regenera, ya que se trata de una herramienta esencial para desarrollar medidas encaminadas a reducir el consumo energético, incorporar energías alternativas o reverdecer los barrios.

Además, la federación propone impulsar la reforestación y la agricultura periurbana en el anillo no edificado del término municipal, con especial atención a espacios como La Mina del Cazador, Campamento, el Sur de Villaverde, el tramo Sur del Manzanares, el Sur de Villa de Vallecas y los desarrollos del Sureste.

Tres propuestas clave

Las alegaciones de la FRAVM finalizan con tres propuestas de enorme importancia. La primera es la revisión del sistema de medición de la calidad del aire en un doble aspecto: la inclusión de nuevos contaminantes en las mediciones y la justificación con criterios científicos solventes de la localización de las estaciones, con objeto de que de respuesta al descrédito actual. La segunda sugiere la concertación del Plan A con los planes y medidas de la Comunidad de Madrid y de los ayuntamientos metropolitanos. Esto multiplicará sin duda la eficacia de las medidas contra la polución. Por último, las entidades vecinales sugieren la elaboración de un Plan Especial de Reducción de la Emisiones Contaminantes asociadas a los aeropuertos de Cuatro Vientos y de Barajas.