Desde que el pasado 21 de diciembre de 2011, Mariano Rajoy formara gobierno, el Ejecutivo ha destruido los derechos laborales conquistados por las trabajadoras y trabajadores desde la transición y ha precarizado más aún la situación de los pensionistas y de las personas en situación de desempleo; ha catapultado el paro juvenil hasta límites insostenibles; ha abandonado a las personas dependientes y a quienes se hacen cargo de ellas; ha deteriorado los servicios públicos, el mecanismo fundamental de redistribución de la riqueza y ha impulsado una política fiscal injusta, por no hablar de la actitud casi enfermiza de perseguir a las organizaciones y movimientos ciudadanos que trabajan desde la base para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y defender los derechos sociales.

El próximo 15 de septiembre varias marchas que partirán desde diferentes puntos del país confluirán en Madrid en un acto que, desde la plaza de Colón, exigirá un cambio de rumbo de las políticas públicas de manera que responda a las verdaderas necesidades de una ciudadanía acosada por una crisis generada en el casino financiero y no a los dictámenes de los organismos que defienden los intereses de quienes generaron, precisamente, la crisis.

Para darle a la movilización el mayor impulso posible, ayer los sindicatos convocantes, CCOO y UGT se reunieron con centenares de organizaciones sociales (vecinales, de consumidores, de inmigrantes, del mundo de la cultura, de la cooperación, de mujeres…). Todas ellas coincidieron en señalar que la llamada ‘troika’ (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) está condenando, con la aquiescencia servil del Ejecutivo central, a los ciudadanos ‘a la miseria’ y advirtieron que mantendrán las movilizaciones hasta que el Gobierno rectifique el rumbo de sus políticas. Durante el acto, los representantes sindicales volvieron a insistir en la necesidad de alcanzar un pacto social y de que el Gobierno convoque un referéndum sobre sus políticas. En caso contrario, pedirán su dimisión y la apertura de ‘un nuevo espacio electoral’.