En las reuniones celebradas, las asociaciones han destacado que el Ayuntamiento no ha provisto a los Consejos de los medios económicos, materiales y humanos necesarios para garantizar su correcto funcionamiento, tal y como recoge el artículo 53 del propio Reglamento de Participación Ciudadana de Madrid. Tampoco se ha facilitado a sus miembros documentación sobre los proyectos municipales que afectan a los distritos, privándoles de la necesaria información para reflexionar y debatir sobre las necesidades vecinales y las propuestas de actuación. Muchas de las observaciones señalan, por otra parte, la necesidad de elaborar un reglamento que regule el funcionamiento de las comisiones de trabajo que contemple la posibilidad de que sus miembros puedan designar sustitutos y que se haga especial hincapié en que son espacios abiertos a la participación de la ciudadanía. En general, las asociaciones subrayan que el procedimiento para que las entidades ciudadanas eleven propuestas es lento y poco ágil; que la restrictiva lectura del Reglamento llevada a cabo por algunos de los responsables de las Juntas Municipales genera desconfianza en las entidades y desactiva su participación, obstaculizando así un proceso que se enfrenta a las dificultades propias de todo comienzo. La FRAVM considera, además, necesario disponer de las actas de todos los Consejos Territoriales al objeto de poder seguir llevando a cabo un seguimiento de su funcionamiento y facilitar en la medida de lo posible la coordinación entre las entidades vecinales, sin olvidar que durante este año, la participación de las asociaciones ha adolecido de dinamismo en la presentación de propuestas.