En el verano de 2006, un grupo de vecinos del Barrio del Pilar armados de azadas y otros útiles de labranza iniciaron las labores de limpieza y acondicionamiento de un pequeño terruño abandonado que se había convertido en pasto de la basura y aliviadero de algún perro. Les animaba “la ilusión y el empeño por crear espacios públicos y participativos en el barrio que mejoren el tejido social y favorezcan la calidad de vida”. Apenas tres años después, la parcela se ha convertido en un “huerto comunitario”. Donde antes había suciedad y excrementos caninos hoy crecen tomateras, melisas, mentas, coles, flores… que cuidan con esmero decenas de vecinas y vecinos que han conseguido que más frutos que flores y hortalizas. “El huerto se ha convertido en un lugar de encuentro de jóvenes y mayores, de vecinos de toda la vida y de nuevos vecinos allegados de todas las latitudes”, señalan con orgullo los promotores de la iniciativa.

La exitosa experiencia ha sembrado el gusanillo en asociaciones vecinales de otros barrios y municipios de Madrid interesadas en construir huertos comunitarios en zonas verdes abandonadas o infrautilizadas para crear espacios de encuentro, fomentar la sensibilización medioambiental y la implicación de la población en la conservación y el cuidado del entorno urbano. Algunas de ellas se dieron cita, a iniciativa de la FRAVM, en la sede de la organización, adonde acudieron, asimismo, promotores de redes autogestionadas de consumo (RAC) de los barrios de San Blas y La Elipa.

Los asistentes acordaron constituir una comisión estable de trabajo que, en adelante, se reunirá los terceros lunes de cada mes para promover el consumo sostenible, es decir, aquél que atiende a criterios de sostenibilidad ambiental y social. ‘Ahora antes de comprar, alguna gente empieza a preguntarse dónde y bajo qué condiciones se han producido o fabricado los productos. Si respetan el medio ambiente, si las condiciones laborales son justas y, en el caso de los productos agroalimentarios, si son de temporada o vienen de lejanas tierras requiriendo hacer un uso intensivo de medios de transporte contaminantes -apunta Kois, de la AV Los Pinos de Retiro Sur-. Por eso, otro de los caballos de batalla de la comisión va a ser promover el consumo sostenible, favoreciendo la creación de grupos de consumo ecológico en las asociaciones vecinales, de mercados de trueque que faciliten el reciclaje y el uso del comercio de proximidad’.

Las asociaciones interesadas en incorporarse a la comisión tienen una cita en Bocángel, 2 el día 15 de marzo.