En palabras de la Federación de AAVV, el HUPA viene demostrando una gran capacidad de servicio a la ciudadanía, con unos profesionales entregados, que trabajan con ilusión y sin distinción de categorías. Pero esto no parece ser relevante para la Comunidad de Madrid, que amenaza la condición actual del centro. El pasado mes de mayo despidió a más de 90 trabajadores. Posteriormente, algunos de ellos fueron contratados para cubrir las vacaciones de otros compañeros y alguna eventualidad, pero el malestar, la incertidumbre y el miedo a perder el empleo se extendió rápidamente entre el personal. Muchos alcalaínos apoyaron entonces las reivindicaciones de estos trabajadores y mostraron su posición de defensa de la sanidad pública en diversas manifestaciones públicas. Ahora, ante la finalización de muchos contratos el 31 próximo de diciembre planea la sombra del paro sobre numerosos profesionales del Hospital y la Federación recoge la preocupación de la ciudadanía ante una disminución de plantilla que supondrá, sin duda, un claro empeoramiento de la calidad asistencial.

En el proyecto de recortes de la Comunidad de Madrid no hay nada que clarifique la situación en que va a quedar el HUPA, ‘pero mucho nos tememos que no será gratificante’, indica la FCAVAH. Pese a la puesta en marcha del Hospital de Torrejón no ha disminuido la presión asistencial en diversas especialidades. ‘Se suponía que ahora vendría una etapa de tranquilidad laboral en cuanto a exceso de trabajo, pero no es así porque la plantilla es escasa en número. Si a esta situación unimos la precariedad laboral por las condiciones de los contratos muchos trabajadores alcanzan la condición de héroes porque mantienen su profesionalidad y dan más del 100% en su trabajo. A este panorama hay que añadir la posibilidad de privatización de diversos servicios ya anunciados por la Consejería de Sanidad: podemos encontrarnos un año nuevo con pérdida de puestos de trabajo, disminución del número de camas, privatizaciones y como “regalo de Reyes” dejar de tener como hospital de referencia al de la Princesa y ser dispersados por la Comunidad de Madrid aquellos pacientes que necesitan de especiales que a día de hoy no están presentes en el de Alcalá, y sí en el citado hospital’, asegura en una nota la Federación comarcal. El Hospital tiene espacio para crecer, continúa la entidad: ‘faltan especialidades, incluso los servicios aprobados por la Consejería no se han puesto en funcionamiento; su presencia le daría mayor firmeza, ofrecería mejor servicio no exclusivamente al ciudadano, generaría nuevos puestos de trabajo y permitiría que nuevos profesionales se pudiesen formar’.

Pero los ataques de la política del Gobierno regional a la sanidad pública de la comarca del Henares no solo afecta al HUPA. El centro de especialidades del Val lleva cerrado más de cuatro años. Al ser clausurado se abrió un nuevo centro en el Ensanche. La ciudad necesita y reclama la existencia de dos centros de especialidades, pues la población de la ciudad ha ido creciendo notablemente hasta 207.000 habitantes. Pese a ello, el ambulatorio del Val sigue abandonado, sin construirse un nuevo centro en dicha parcela. Por otro lado, la comarca del Henares necesitaba un nuevo hospital para mejorar los servicios sanitarios. Pero la opción del gobierno de Aguirre fue crear un hospital de titularidad pública, pero de gestión privada, que fue inaugurado en 2011. La gestión privada supone un coste mayor que si fuese de gestión pública y unas peores condiciones laborales para los trabajadores del centro sanitario (no se cobra nocturnidad, amenazas de despido por negarse a hacer horas extra, coacciones por sindicarse). Una Unión Temporal de Empresas (UTE) – formada por Fomento de Construcciones y Contratas, Concessia, Asisa y Ribera Salud- es la concesionaria de la gestión del Hospital. La FCAVAH resalta que el hijo de Antonio Bargueño –director general de Hospitales de la CAM desde 2008-, Antonio Burgueño Jerez, es jefe de desarrollo de negocio de Ribera Salud, por lo que ‘todo queda en familia’. Ribera Salud fue una de las impulsoras de la privatización de la sanidad en España, cuando en 1999 la Generalitat valenciana le encargó la construcción y gestión del hospital de la Ribera en Alzira. Antonio Bargueño, por aquel entonces presidente de Adeslas, es considerado el padre del “modelo Alzira”.

Este Centro es conocido por haber sido un rotundo fracaso, teniendo que ser rescatado por la Generalitat, y sorprendentemente ha vuelto a ser entregada su gestión al mismo grupo privado. La existencia del Hospital en Alcalá es fruto de la unidad de los alcalaínos en la reclamación de un centro para la comarca. En 1979, la corporación municipal convocó una manifestación que reunió a 10.000 vecinos. A aquella  movilización histórica acudió el equipo de gobierno, asociaciones vecinales, culturales, comerciales y entidades de otro tipo, así como vecinos de diecinueve municipios de la comarca. Entonces se consiguió la unidad, y gracias a ella, se logró el objetivo: que Alcalá de Henares contase con un Hospital para la Comarca. En 1987, ya construido el Hospital pero aún sin estar en pleno funcionamiento, las asociaciones de vecinos, junto a diversas entidades sociales, sindicales y ciudadanas convocaron una manifestación para denunciar esa situación. De nuevo, el pueblo de Alcalá se echó a la calle en una multitudinaria manifestación.

Las asociaciones vecinales consideran que ‘la unidad que tuvo lugar en aquel momento debe volver a producirse para defender lo que tanto trabajo nos costó conseguir. Si sucedió que hace más de 25 años que hubo unidad ciudadana en toda la ciudad y de pueblos de la comarca para conseguir el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, ahora es preciso que el conjunto de la ciudadanía, junto a entidades de todo tipo con el Ayuntamiento a la  cabeza y, por supuesto, con la presencia del Alcalde, toda Alcalá sea un clamor en defensa de su Hospital, su entidad, sus trabajadores, de su condición universitaria y por supuesto de titularidad y gestión pública, así como de los centros de salud. Por todo esto hacemos de nuevo un llamamiento a los ciudadanos, asociaciones y entidades de todo tipo, a los sindicatos, a los partidos políticos para defender y potencia lo que por derecho nos pertenece. Esto nos afecta a la inmensa mayoría de los vecinos y no pensemos que no hay nada que hacer o que no nos va a tocar: todos, un día u otro seremos usuarios, si no lo somos ya, y la pérdida de calidad de vida con esta situación se está notando ya ¡No permanezcamos impasibles! Tú decides si quieres ser usuario o cliente’, concluyen las entidades ciudadanas.