El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, presentó ayer Madrid 360, una “estrategia de sostenibilidad ambiental” destinada a superar el área de bajas emisiones Madrid Central a partir de una “visión global” que incluye los 21 distritos de la ciudad. En realidad, estas loables palabras esconden un plan que, incomprensiblemente contempla numerosas medidas para incentivar el uso del coche privado y apenas sugiere mejoras para los distritos periféricos. Y, desde luego, ignora desafíos como el encaje de la mayor planta logística de la capital en una zona residencial, la que actualmente levanta la constructora Pavasal en Villaverde. De eso no dice ni “mu”.

Por eso, resulta necesario recordar que la vecindad de Usera y Villaverde lleva seis meses movilizándose para pedir medidas que atenúen las molestias que sin duda generarán los más de 2.000 movimientos diarios de los camiones y furgonetas de PALM-40, según datos de la empresa promotora. En este marco, y con el fin de pedir una nueva ubicación para la infraestructura, la Plataforma Vecinal Usera-Villaverde, compuesta por entidades vecinales de estos dos distritos, junto a la FRAVM, organiza una nueva manifestación el próximo jueves, 3 de octubre, hasta la misma puerta de la planta logística. La marcha saldrá a las 19:00 desde el Cruce de Villaverde y tras pasar por la calle Alcocer y la estación de Cercanías Puente Alcocer, discurrirá por la calle Eduardo Barreiros hasta llegar a su número 104, ante la parcela en la que Pavasal edifica en estos momentos las naves de PALM-40 y que antes albergaba una factoría de camiones Renault. Se trata de la sexta vez que las asociaciones vecinales se echan a la calle desde que empezaron las obras de la planta.

Los vecinos y vecinas tienen serios motivos para estar preocupados. Su apertura generará un importante incremento de tráfico en la zona, y “niveles inaceptables de ruido y polución, con el consecuente aumento de las enfermedades respiratorias y nerviosas, alergias y cáncer”, sostiene la plataforma vecinal. Los 152.172 metros cuadrados de la parcela sobre los que se levantará están rodeados de viviendas y de una malla urbana de calles estrechas, un entorno propicio para que aumenten los atascos y empeore la seguridad vial. Las rutas de entrada y salida de PALM-40, que carece de un enlace directo con la M-40, atraviesan varios centros educativos y residencias y causará importantes molestias en los barrios de San Luciano, Ciudad de los Ángeles, Euskalduna, San Nicolás, Arechavaleta, Cruce, Nueva Esperanza, Litos, Villaverde Alto, Orcasur, Meseta y Poblado Dirigido de Orcasitas, San Fermín, El Espinillo y Villaverde Bajo.

“En el Sur estamos hartos de recibir siempre las infraestructuras molestas de la ciudad, y PALM-40 no hace otra cosa que aumentar el desequilibrio territorial respecto al resto de distritos de Madrid en aspectos esenciales como la salud, la seguridad y la movilidad, por eso pedimos que se ubique en otro lugar. Madrid tiene muchos polígonos industriales, algunos en desuso, donde podría abrirse; carece de lógica que lo haga en un lugar en el que habitan más de 30.000 personas”, sostiene Javier Cuenca, presidente de la Asociación Vecinal La Incolora de Villaverde Alto y portavoz de la Plataforma Vecinal Usera-Villaverde.

Durante muchos meses Pavasal estuvo trabajando sin licencia de obra, con una mera declaración responsable consignada en el Ayuntamiento. Ahora poseé la preceptiva licencia, pero esta se ha expedido sin la aprobación de un Plan Especial de Control Urbanístico Ambiental de Usos que “habilite a desarrollar las medidas necesarias para minimizar los impactos y afecciones medioambientales a los vecinos del entorno”, tal y como estableció el pleno del Consistorio del pasado 27 de marzo. Ese día, todos los grupos políticos votaron a favor de una propuesta que fue presentada por el PSOE.

En la última asamblea vecinal sobre la campaña contra la planta logística, que tuvo lugar 19 de septiembre en el Centro Cultural Bohemios, las personas y colectivos participantes decidieron trasladar a la Fiscalía de Medio Ambiente las presuntas irregularidades del proyecto logístico.

Pavasal, que trabaja para la gestora estadounidense Invesco, prevé terminar en este trimestre la primera fase del parque logístico, un centro de distribución de paquetería de última milla.