Representantes de colectivos ciudadanos de España, Francia, Bélgica, Suecia, Italia, Holanda y Portugal se reunieron el pasado 3 de octubre en Bruselas para sentar las bases de una futura iniciativa popular dirigida a modificar la legislación de los países miembro de la Unión Europea en materia de radiación electromagnética.

Las organizaciones ciudadanas presentes en el encuentro, entre ellas la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM) recordaron que, en virtud de diversos informes científicos, las ondas liberadas por los dispositivos de telefonía móvil, el sistema WiFi… son nocivas para la salud. Proponen, por tanto, la supresión de las redes inhalámbricas de las escuelas infantiles, la modificación de la legislación de los Estados miembro de la UE para reducir los límites máximos permitidos de las radiaciones electromagnéticas y la aplicación de fórmulas de etiquetado, similares a las del tabaco, que adviertan de los riesgos nocivos de los dispositivos.

Julio Carmona, representante de PECCEM, alertó de la extensión de las dolencias relacionadas con la exposición a los campos electromagnéticos y reclamó el reconocimiento de la electrohipersensibilidad como una enfermedad biológica, como ya sucede en países como Suecia.

Carmona reconoció que es ‘difícil’ reunir en una iniciativa europea las reivindicaciones de los distintos movimientos que actúan de forma dispersa con el objetivo de controlar la contaminación electromagnética, por lo que aún queda consensuar los términos de la acción conjunta.

La eurodiputada Michele Rivasi, vicepresidenta del grupo de Los Verdes, lideró el encuentro e indicó a la plataforma los criterios que deben cumplir para adecuar sus propuestas a la formulación de una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), ya que algunas de ellas sobrepasan las competencias de la Comisión Europea frente a los Estados miembro.