La FRAVM, que lleva años reclamando una normativa más restrictiva con objeto de mejorar la calidad de vida de los vecindarios que a diario sufren las consecuencias del ocio nocturno, critica con dureza que, una vez más, las cosas se estén haciendo sin contar con su opinión.

Y eso que, en el caso de la capital, existe un espacio de diálogo en el que confluyen las asociaciones vecinales, los hosteleros y la Administración municipal, la Mesa del Ocio, el lugar idóneo para abordar propuestas como la adelantada por la presidenta regional. Ni que decir tiene que el Consistorio que dirige Manuela Carmena no ha convocado a la mesa para abordar una cuestión que afecta a miles de vecinos y vecinas.

A nadie se le escapa que detrás de la modificación que la Comunidad de Madrid tiene previsto incluir en la Orden de Horarios de la región se encuentra la presión de lobbies empresariales como el que promueve el Orgullo LGTB, que este año recogerá beneficios millonarios como consecuencia de la celebración del Word Pride en Madrid. En sintonía con la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Madrid Centro, que ayer emitió un contundente comunicado en contra del cambio de la normativa horaria, la FRAVM rechaza que, una vez más, se ponga el lucro económico por delante de la salud, el descanso y el bienestar de los ciudadanos y ciudadanas de Madrid. Por ello, demanda a las administraciones municipal y regional abrir un debate honesto y abierto que cuente con todos los actores en juego, y en primer lugar, con las vecindades afectadas y sus asociaciones.

No podemos consentir que se sigan pisoteando derechos elementales de las y los ciudadanos en virtud del beneficio económico de unos pocos, ni que nuestras ciudades y pueblos se conviertan en parques temáticos de fiesta y alcohol, para atracción de un turismo de masas que, en algunas zonas, está obligando a los vecinos y vecinas a abandonar sus barrios.