¿Cómo no hacerlo si a diario sufrimos ya sus consecuencias, que se traducen en largas esperas y en la masificación de andenes, paradas, trenes y autobuses?

Resulta francamente indignante que la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid supriman trenes y autobuses en un momento en el que ha crecido la demanda de viajeros y la ciudadanía debe afrontar una subida sin precedentes de los carburantes. Y más indignante aún que esto se produzca después de que el Gobierno regional rebajara los impuestos a las rentas más altas, aprobara partidas como las nuevas ayudas a alumnos de secundaria de institutos privados y conociéramos la gestión de ambas administraciones en los casos de las mascarillas y sus amigos y familiares comisionistas. Siguiendo el mismo guión de beneficiar a quienes más tienen y perjudicar a aquellos y aquellas que más lo necesitan, hace unos días el Ejecutivo de Ayuso anunció que pagará 107 millones de euros públicos al fondo buitre Encasa Cibeles como compensación por la recuperación de 1.721 viviendas del antiguo IVIMA que fueron vendidas en una operación que la Justicia ha declarado nula. Un regalo que pagaremos entre todos y todas y que se realizará sin tener en cuenta los beneficios que el fondo buitre ha obtenido ya con los 1.214 pisos de la operación que ha vendido a terceros y con los alquileres de los últimos ocho años.

¿Para eso sí hay dinero pero no para mantener en condiciones dignas unos servicios esenciales como el metro y los autobuses urbanos de la capital, que a diario usan millones de personas?

Tal y como han hecho público los comités de trabajadores de las empresas públicas en un comunicado conjunto, el Ayuntamiento de Madrid ha recortado autobuses en 16 líneas, que son las siguientes: 2, 3, 14, 19, 21, 27, 28, 40, 70, 74, 106, 114, 175, 178, 363 y 455. Por su parte, el Gobierno regional ha suprimido en la red de Metro 1 tren de 7:00 a 9:30, 42 trenes de 9:30 a 11:00, 36 trenes de 15:00 a 16:00, 55 trenes de 17:00 a 18:00 y 37 trenes de 18:00 a 20:00.

“A estos recortes se une la sustancial falta de personal que existe en ambas empresas, haciendo que la atención y los servicios que deberíamos prestar a las personas usuarias, vaya deteriorándose, conllevando en el caso de Metro, la externalización de algunas tareas”, sostienen los comités en una nota en la que reclaman que se aplique la tasa de reposición del 120% que autoriza la Ley de Presupuestos, “lo que supondría nuevas contrataciones para cubrir, no solo las jubilaciones, sino también las bajas que se producen por incapacidades, excedencias, fallecimientos, etc. Y, además, incrementar trabajadores/as en aquellos departamentos que lo necesitan”.

La unión de los empleados y empleadas de las dos empresas públicas para defender un transporte que es de todos es un hecho de gran importancia que la FRAVM y sus 290 asociaciones no puede dejar de apoyar. Todos juntos, trabajadores y trabajadoras, usuarios y usuarias y vecinos y vecinas lograremos frenar estos recortes y recuperar la calidad de nuestro transporte público.

La Federación Vecinal, además de solicitar a la ciudadanía que no pague con sus trabajadores y trabajadoras las largas esperas, la masificación y el mal funcionamiento de algunas líneas del suburbano y de la EMT, realiza un llamamiento a acudir a las tres protestas convocadas para las próximas semanas. La primera tendrá lugar el próximo jueves, 26 de mayo a las 11:00 ante la Asamblea de Madrid. La segunda, el jueves siguiente, 2 de junio, a la misma hora en Cibeles, frente al Ayuntamiento de la capital. Finalmente, el jueves 9 de junio trabajadores, usuarios y vecinos y vecinas se manifestarán a las 19:00 hasta la sede del Consorcio Regional de Transportes de Madrid.

Afectados por los derribos de la línea 7B de Metro

La FRAVM solicita al Gobierno regional y al Ayuntamiento de Madrid que atiendan las justas demandas planteadas por los comités sindicales. Además, aprovecha la ocasión para volver a pedir a la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, la aprobación de un plan integral que sirva para reparar todas las viviendas afectadas por la línea 7B de Metro, indemnizar a las cientos de familias afectadas y, en primer lugar, dotar de viviendas dignas al medio centenar de hogares que ya se han quedado sin casa y que en estos momentos están obligadas a residir en alojamientos turísticos y apartahoteles.