La gravedad y persistencia del problema es tal que requiere de una acción urgente y de calado. Al menos así lo entiende el Movimiento Feminista, promotor de una marcha que en estos momentos resuena en cada rincón del Estado. Tal y como recuerda en el manifiesto de la convocatoria del 7-N, “desde 1995, 1.378 mujeres han sido asesinadas por el terrorismo machista. En lo que llevamos de año se han contabilizado 70 feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres: solo en el verano de 2015 han sido asesinadas 37 mujeres y 8 menores a manos de sus parejas, padres o parejas de sus madres”.

Detrás de estas frías cifras hay rostros, historias, vidas que en estos meses se truncaron definitivamente: Conchi, Iris, Carmen, Maimouna, Silvina, Almudena, Fuensanta, Divi, Toñi, Laura, Anka…son algunos nombres de mujeres que ya no están. Ante este goteo constante de muertes y agresiones, la condena formal no es suficiente. En palabras de la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), que se ha sumado a la marcha feminista, “se necesita de la movilización social para generar corrientes que atajen de raíz las agresiones y, por otro lado, se requiere que se recuperen los grados de libertad y de igualdad perdidos y que vienen sufriendo las mujeres con los continuos recortes, por ejemplo, en programas de fomento de la igualdad y en los especializados contra la violencia machista.”

En una resolución aprobada el pasado 24 de octubre en su asamblea general, la CEAV, de la que forma parte la FRAVM, afirma que “las instituciones deben sostener todos los días del año, todos los años, los recursos personales, materiales y políticos para la igualdad y para la prevención y atención jurídica, social y psicológica a las víctimas de la violencia machista, cumpliendo el artículo 19 de la Ley Orgánica 1/2004, estableciendo un sistema estable de financiación estatal, autonómica y local a largo plazo”. Además, en el ámbito de la enseñanza, “deben contribuir a la promoción de la igualdad y contra la violencia de género en todos los centros y en todas las etapas educativas, cooperando con la comunidad escolar en una estrategia preventiva, permanente y de largo recorrido”. La CEAV comparte con el movimiento feminista la consideración de que “las violencias, que vivimos en distintos ámbitos, suceden en una sociedad que tolera la desigualdad, y resta credibilidad y autoridad a las mujeres”.

Por eso, con objeto de avanzar hacia una igualdad real, no solo es necesaria una intervención profunda de la Administración. La participación de la sociedad es imprescindible, “en particular de las organizaciones de mujeres a las que se debe facilitar su auto-organización”, sostiene la CEAV.

La organización ciudadana ha animado a sus más de 3.000 asociaciones vecinales a acudir el 7 de noviembre a Madrid, fecha en la que se ha dado cita media hora antes del inicio de la manifestación, a las 11:30, en la plaza de Murillo, ante la puerta del Jardín Botánico. La FRAVM invita a sus asociaciones y a los vecinos y vecinas de sus barrios a unirse a este cortejo ciudadano.

La marcha partirá a mediodía desde el Ministerio de Sanidad (Paseo del Prado, 18) y finalizará en la Plaza de España, después de recorrer la plaza de la Cibeles y la Gran Vía madrileña. Más información sobre la movilización en http://marcha7nmadrid.org