La pelea vecinal contra la construcción de una gasolinera en la carretera de la Estación de Hortaleza, capitaneada por la AV La Unión de Hortaleza vuelve a resurgir ante la inminente publicación del informe técnico de evaluación ambiental del proyecto que ha de emitir el Gobierno regional.

En esta ocasión, la asociación vecinal no ha querido limitarse a poner de manifiesto su oposición al proyecto promoviendo manifestaciones, concentraciones o recogidas de firmas, como hasta ahora: han querido contrarrestar la ofensiva de Repsol de “adornar” el proyecto con el compromiso de contratar personas con discapacidad en la futura gasolinera con una propuesta en la que invita a la multinacional a mejorar la zona verde delimitada por el parque de Doña Guiomar y la colina del “Canto del Águila” que se vería afectada por las obras. Entienden que el proyecto de Repsol “no plantea medidas realmente integradoras ya que no cuenta con la aprobación de la amplia mayoría de comerciantes y vecinos/as de la zona”. Y lo dicen con conocimiento de causa ya que “en la AV La Unión de Hortaleza participan logopedas, psicólogas, trabajadores sociales, médicos, sociólogas y psicopedagogas, todos ellos profesionales con mucha experiencia acumulada de trabajo directo con personas con discapacidad y/o enfermedad mental. Algunos de ellos, incluso, han trabajado en centros ocupacionales del Servicio Regional de Bienestar Social de la Comunidad de Madrid, por lo que saben perfectamente que existen otras muchas vías para facilitar la integración de personas con discapacidad y/o enfermedad mental que no pasan por la creación de sucursales que constituyen un atentado ecológico y cuentan con la oposición de la mayoría de los vecinos”.

Por todo ello, la AV La Unión de Hortaleza ha elaborado un plan alternativo que recoge una serie de medidas correctoras que “pensamos podrían tener en cuenta para la mejora de sus proyectos de integración en el distrito de Hortaleza”. Entre otras, la asociación propone la creación de un pasillo verde de una extensión de 1.5 kilómetros de largo y 0.5 de de ancho, un ‘entorno verde, que hará las veces de pulmón del barrio y que estaría dotado de instalaciones y espacios que promuevan y faciliten el desarrollo de actividades deportivas en unentorno apropiado’.

La pelota está ahora en el tejado de Repsol y de la Consejería de Medio Ambiente, que tiene que emitir el informe de impacto ambiental del proyecto presentado por la empresa petrolera.