En el texto de la moción, que fue presentado por el MIA el pasado 22 de enero, el Consistorio reclama también ‘tener en cuenta los más elementales principios de precaución y prudencia, en cuanto a la protección de la salud de las personas se refiere, en el trámite parlamentario para la aprobación del Anteproyecto de Ley General de Telecomunicaciones’, algo que no sucede en la actual propuesta parlamentaria.  El anteproyecto, entre otras muchas cosas, ha de regular las emisiones que provocan contaminación electromagnética, polución que se encuentra en la base de las dolencias de las personas electrohipersensibles, un colectivo que no para de crecer en el seno de las “sociedades desarrolladas”.

Tal y como indicó el concejal del MIA en el debate del pleno de Pinto, “otro aspecto importante que se desgrana en la moción es la situación de desprotección sanitaria, social, familiar, judicial y económica que viven los afectados por la EHS, y es que es inaceptable desde la perspectiva de la definición de la salud que hace la propia OMS, la no inclusión de esta enfermedad en el CIE (Catálogo Internacional de Enfermedades), impidiendo a estas personas obtener diagnósticos correctos y que sus tratamientos sean cubiertos por la Administración pública”. En este marco, la moción, en su exposición de motivos, reconoce el papel de personas como Minerva Palomar, fundadora de la Asociación de Electrosensibles por el Derecho a la Salud y miembro activo de la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética y la Comisión de Antenas de la FRAVM.  “El 23 de mayo de 2011, Minerva Palomar se convertía en la primera trabajadora en España a la que un juez ha concedido “la incapacidad laboral permanente y absoluta” por síndrome de electrohipersensibilidad electromagnética y ambiental, dotándola con una pensión equivalente al cien por cien de su sueldo. Además, desde el 3 de marzo de 2012, el Colegio de Médicos de Austria tiene publicadas unas directrices para el diagnóstico y tratamiento de la electrohipersensibilidad, dentro del contexto de las “enfermedades y problemas de salud relacionados con los Campos Electro Magnéticos. Para evitar llegar a estos extremos, es conveniente prevenir, y para ello se hace necesario adoptar las medidas necesarias para frenar sus efectos negativos en la población”, considera una moción que ha sido aprobada con los votos del MIA, PP, PSOE  y UPyD. En el pensamiento de todos los pinteños se halla todavía la muerte de Ángela, una vecina que el 28 de noviembre de 2012 se quitó la vida al no poder soportar más los padecimientos de su electrohipersensibilidad.

En palabras de sus promotores, “esta moción no pretende más que paliar en medida de lo posible el avance de lo que puede llegar a ser la pandemia del siglo XXI, así como el reconocimiento de estos enfermos que ven mermada enormemente su calidad de vida no sólo por sus síntomas físicos sino también por los profundos cambios emocionales que suele llevar aparejados”.

En su intervención, Daniel Santacruz, concejal que presentó la moción en el pleno, incidió en el peligro que entrañan las ondas electromagnéticas para los niños, por lo que propuso al concejal de Educación someter la cuestión para su debate en el Consejo Municipal Escolar. “No me gustaría dejar pasar la ocasión para señalar que según la Organización Mundial de la Salud, los niños son particularmente sensibles a estos campos electromagnéticos, advirtiendo que «una señal (electromagnética) determinada es absorbida dos veces más profundo en la médula gris y la corteza cerebral de un niño frente a un adulto». Además la misma Organización Mundial de la Salud a través de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), clasificó en mayo de 2011 los campos electromagnéticos generados por móviles y wifis en la categoría «2B», es decir, posibles cancerígenos. Y Advierten del «posible» riesgo de cáncer cerebral en quienes están expuestos a radiaciones electromagnéticas provenientes de los teléfonos móviles a diario y tecnologías similares, como el wifi. Y así, el Consejo de Europa adoptó una resolución, la 1815/2011, en la que consideraba que hay suficientes pruebas de los efectos potencialmente nocivos de los campos electromagnéticos (CEM) sobre el medio ambiente y la salud humana. En dicho texto, el Consejo proponía a los Estados miembros que tomaran medidas en relación al uso de teléfonos móviles y redes WiFi y, en especial, solicitaba la prohibición de este tipo de dispositivos en las escuelas”, concluyó el político del MIA.

La FRAVM saluda la moción aprobada por el Ayuntamiento de Pinto y hace un llamamiento para que otros consistorios de la región sigan el mismo ejemplo.