La adquisición del fallido estadio olímpico por parte del Atlético solo era posible tras una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid que permitiera el cambio de la categoría del suelo, de dotacional deportivo público a dotacional deportivo privado, y eso es precisamente lo que se ha aprobado esta mañana con los votos favorables de Ahora Madrid, PP y Ciudadanos y la abstención del PSOE. El acuerdo deberá ser ratificado ahora en el pleno del Ayuntamiento y, a continuación, en la Comunidad de Madrid, algo que se da por hecho.

Para indignación del vecindario de San Blas-Canillejas, el texto rubricado en la Comisión apenas recoge medidas para paliar las consecuencias negativas en la movilidad que tendrán los eventos en el estadio, a pesar de que estos comenzarán, como tarde, dentro de ocho meses. El club rojiblanco tiene previsto iniciar la próxima temporada de la liga de fútbol en la instalación deportiva de San Blas y, de momento, se ha acordado que sufragará un nuevo acceso, en sentido norte-sur y solo de entrada, desde la M-40 al lugar. Y poco más.

Esa tímida mejora se produce después de que el Ministerio de Fomento, a través de Demarcación de Carreteras, enviara la semana pasada una carta al Ayuntamiento de Madrid en la que rechazaba dar el visto bueno al traslado del club dado que el proyecto no contemplaba modificaciones en las carreteras de acceso a La Peineta con objeto de paliar el colapso circulatorio. Pero a las pocas horas de la llegada de la misiva, sin duda debido a las presiones de la empresa deportiva, Fomento rectificó su posición, dando su beneplácito a la operación aprobada hoy. “Con el acuerdo de construir un nuevo acceso desde la M-40, el ministerio ha admitido una solución de mínimos para salvar la cara al club, pero esto no resolverá en absoluto los atascos que se producirán cada vez que hay partido en una zona que ya los sufre a diario en las horas punta”, indica Vicente Pérez Quintana, responsable de Urbanismo y Vivienda de la FRAVM y portavoz de la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de San Blas-Canillejas.

Además de este nuevo acceso, el Ayuntamiento ha presupuestado para 2017 la ampliación de la Avenida de Arcentales, “pero con una cuantía tan pequeña que el año que viene solo veremos el proyecto redactado y, quizás, en noviembre o diciembre, el inicio de las obras, que no acabarán hasta 2018”, asegura Pérez Quintana. Es decir, muchos meses después del inicio de la liga de fútbol.

Y, de momento, nada más. Solo dos medidas parciales que no van a resolver los atascos y el previsible colapso circulatorio. “Metro ni siquiera ha estudiado una de las propuestas más razonables, la llegada de la línea 2 a La Peineta, y Fomento no quiere saber nada de abrir la antigua estación de O’Donnell en el barrio de Ciudad Pegaso para que puedan realizar paradas los trenes de Cercanías. Es más, el Ayuntamiento ni siquiera dispone de un estudio de tráfico actualizado, requisito previo a cualquier modificación en los accesos a Las Rosas, barrio que acoge el estadio”, sostiene el portavoz ciudadano.

Un partido mueve, de media, entre 10.000 y 15.000 coches, entre 3.000 y 4.000 motos y unos 200 autobuses (datos del Ayuntamiento de 2010). Considerando un flujo parejo de espectadores y teniendo en cuenta que La Peineta contará con 4.000 plazas de aparcamiento y que los barrios aledaños de Las Rosas, Las Musas, San Blas y Canillejas suman, como mucho, 1.000 plazas, hoy faltarían entre 6.000 y 10.000 para absorber el tráfico previsto.

Desde hace tiempo, las tres administraciones involucradas conocen las sugerencias de las asociaciones vecinales para evitar el caos que pueden producir las competiciones en el estadio, pero aún no han ejecutado ninguna y, visto lo visto, ignorarán la mayoría de ellas. Nuevamente, las asociaciones vecinales de San Blas y la FRAVM reclaman al Consistorio de Madrid, al Gobierno regional y al Ministerio de Fomento que, junto al Atlético de Madrid se pongan de acuerdo cuanto antes para aprobar y poner en marcha actuaciones de calado, que sean capaces de absorber, de manera eficaz y con el mínimo perjuicio para los habitantes de ese distrito, el tránsito periódico de los 70.000 espectadores que podrá acoger La Peineta.