Dos especies de plantas que, según el Libro Rojo de la Flora Vascular editado por el Ministerio de Medio Ambiente están en vías de extinción son las “culpables” de la polémica desatada en torno a la ampliación de Centro de Transportes de Coslada, una plataforma intermodal que ocupa 110 hectáreas situadas al borde de la A-2 a su paso por este municipio.

Se trata de la Malvella sherardiana (L) Jaub. & Spach, una discreta planta de la familia de las malvas y de la Cynara turnefortii Boiss. & Reut., un llamativo cardo del género de las alcachofas, ambas en peligro de extinción. “En Coslada tenemos el privilegio de contar con la mayor colonia de Cynara que se conserva en el mundo -afirma Francisco José Moreno, portavoz de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Coslada y de la Plataforma en Defensa del Bosque del Humedal-. Lamentablemente -añade-, está en un descampado muy cercano al Centro de Transportes , por lo que la supervivencia de la especie se verá seriamente amenazada por el proyecto de ampliación de la plataforma. Las obras -añade- aun no han empezado, pero ya se han efectuado unos primeros sondeos sobre el terreno, que por cierto, han aplastado algunos ejemplares de Cynara”, lamenta.

Al interés mostrado por las asociaciones vecinales por la conservación de estas plantas se suma la de un grupo de científicos que desde hace años, subraya Moreno, “tienen en el punto de mira esta parcela de diez hectáreas por su gran interés botánico”. Y es que, además de las especies citadas, junto al Centro de Transportes de Coslada pueden encontrarse más de 150 especies de plantas, una riqueza botánica que se debe a las privilegiadas características del suelo y al excepcional clima de la región.

Por todo ello, la coordinadora vecinal y la Plataforma en Defensa del Humedal han instado al Ayuntamiento de la localidad a que tome las medidas necesarias para evitar la destrucción del terreno donde crecen las Cynara, las Malvella y un sinfín de especies más. “No entendemos -denuncia Moreno-, cómo los organismos medioambientales competentes dan los permisos para construir y edificar sin ver siquiera el terreno y sin saber qué hay en ellos. Los ciudadanos -añade- lo tenemos claro: “si es necesario ampliar el Centro de Transportes que se haga en otro lugar donde no afecte a estas plantas.”