El pasado mes de julio fue uno de los peores que recuerda el vecindario de los distritos y municipios más afectados por la contaminación odorífera de Valdemingómez a causa del incendio desatado en un vertedero ilegal que funciona desde desde hace años junto al parque tecnológico. Unos días después del calvario sufrido, recibían la noticia de que el juzgado de lo contencioso-administrativo número 5 había admitido a trámite un recurso interpuesto por 46 vecinas y vecinos del PAU de Vallecas contra el Ayuntamiento de Madrid por su inactividad ante la vulneración de derechos humanos derivada de la contaminación odorífera. Entre tanto, sin embargo, la junta de compensación del futuro desarrollo urbanístico de Valdecarros encargaba, tras conveniarlo con el Ayuntamiento de Madrid, un estudio olfatométrico a la empresa Odournet por valor de 380.000 euros, una dotación económica gracias a la cual ‘se dotarán de aparatos de elevado coste para el laboratorio de Odournet en Barcelona que están pensados para medición del olor en el foco de emisión, pero no el el de inmisión, en el lugar al que llega el olor. 

‘Si la metodología empleada no es apropiada para medir olores en inmisión, ¿qué validez pueden tener las conclusiones del estudio?’, se pregunta la AV PAU de Vallecas. ‘Vamos a financiar a Odournet durante un año una investigación, que no un estudio’, insiste. ‘¿No podríamos emplear ese dineral en empezar ya a aplicar soluciones a los malos olores de Valdemingómez?’. 

La entidad subraya que el objetivo que persigue el estudio es ‘obtener un informe que les permita defender que se puede construir ese nuevo desarrollo urbanístico’.

Trasladadas las nuevas denuncias al Ayuntamiento de Madrid, la concejala de Medio Ambiente, Inés Sabanés, se puso en contacto con la entidad para trasladarle la propuesta de llegar a un acuerdo extraprocesal al contencioso interpuesto contra el Consistorio. Ambas partes se darán cita el viernes 11 de septiembre para acordar un calendario de trabajo y las condiciones básicas para el mismo.