La lucha del colegio Perú por el impacto de la tuneladora de la línea 11 de Metro llega a Bruselas

Tras viajar hoy a Bruselas, miembros de la asociación de familias del alumnado (AFA) del colegio público Perú, de Carabanchel (Madrid), intervendrán el martes 19 de marzo en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo para exponer el impacto en la salud de los más de 550 escolares de las obras de ampliación de la línea 11 de Metro, y para denunciar la instalación de la tuneladora que excava el nuevo trazado en las proximidades del centro escolar.

La lucha del colegio Perú por el impacto de la tuneladora de la línea 11 de Metro llega a Bruselas
Dos miembros de la delegación de la AFA del colegio Perú que viajaron a Bruselas para intervenir en el Parlamento Europeo

Tres integrantes del AFA viajan hoy a Bruselas para explicar, mañana martes a las 17:00 las consecuencias ya visibles del macroproyecto de la Comunidad de Madrid que se desarrolla a 25 metros de la valla del colegio. La elevada exposición al ruido, el incremento de polvo y partículas en suspensión o el tráfico denso de camiones pesados con tierra y escombros, en una de las áreas más contaminadas de la ciudad, así como la desaparición de 139 árboles de gran porte al lado del colegio, constituyen el escenario ya habitual para el alumnado del Perú, que tiene entre 4 meses y 12 años. Un contexto que contaba con una alternativa técnica viable, pues en los estudios previos de la Comunidad de Madrid, la tuneladora se iba a emplazar en un solar con mucho menos impacto en la población, en el otro extremo de la línea, próximo a la A-3.

Precisamente, esta es una de las principales denuncias que trasladan las familias a Bruselas, pues el acceso de la tuneladora se está realizando en la ya extinta zona verde del parque de Comillas, contigua al colegio y rodeada de viviendas. Esto conlleva una alteración notable de la vida del barrio, así como un aumento de la contaminación y del efecto isla de calor en verano. La otra alternativa, el solar al lado de la carretera de Valencia, alteraría el tráfico, pero no impactaría en la salud de la población, como en el caso que ahora denuncian las familias en la Eurocámara. Este cambio de emplazamiento de la tuneladora, además, se realizó sin someterlo a estudio de impacto ambiental.

Petición ampliada contra las talas por las obras de Metro

La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo aprobó el pasado 14 de febrero ampliar la solicitud número 0353/2023, realizada en abril de 2023, y relativa a las talas masivas de arbolado en el marco de las obras de la línea 11 de Metro. Así, a dicha petición –presentada por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM)- se incorporó la realizada por la Asociación de Familias del Alumnado (AFA) del colegio Perú, solicitando el amparo de la institución europea para evitar la vulneración de los derechos de la infancia en el marco de estas obras. El siguiente paso es la defensa de su petición en la sede del Parlamento Europeo, en Bruselas, mañana martes 19, a las 17:00. La intervención podrá seguirse en directo a través del siguiente enlace: https://multimedia.europarl.europa.eu/es/webstreaming/peti-committee-meeting_20240319-1430-COMMITTEE-PETI

En su intervención, las familias señalarán que estas obras de ampliación de Metro, que tienen su principal centro de operaciones, incluido el pozo de ataque de la tuneladora, al lado del colegio, no solo atentan contra los derechos de los escolares que acuden a este centro a diario, sino que contradicen la Estrategia de la Unión Europea sobre los Derechos del Niño y la Garantía Infantil. “La protección de los menores pasa por cambiar la ubicación del pozo de la tuneladora y por un plan de vigilancia medioambiental para garantizar la seguridad y salud de la infancia”, exponen.

Sin diálogo con la Comunidad de Madrid

Las obras comenzaron el pasado diciembre, con las talas masivas en el recorrido de la línea que comprende de plaza Elíptica a Conde de Casal. En el caso del parque de Comillas, colindante al colegio Perú, se han talado 139 árboles y destruido sus 4 hectáreas de superficie verde para realizar la nueva estación de Metro y para la denominada zona de instalaciones auxiliares, es decir, para ubicar en las proximidades del pozo de la tuneladora todo el material necesario en la construcción del túnel.

Desde entonces, las familias denuncian la falta de diálogo con la Comunidad de Madrid, que se niega, junto al Ayuntamiento, a establecer una comisión de seguimiento como ya se hizo ante una obra similar, la operación Mahou–Calderón y el derribo del antiguo estadio del Atlético de Madrid, que también impactó sobre numerosa población escolar. Las familias también se han topado con la negativa de Madrid Salud, organismo autónomo del Consistorio madrileño, de colocar medidores de partículas para garantizar la calidad del aire, pese a que estos medidores sí se utilizaron ante el desmantelamiento del estadio. Obras del pozo de ataque de la tuneladora de la ampliación de la línea 11 en el parque de Comillas

Un tráiler cada 10 minutos

Estas obras de ampliación del metro conllevan un elevado impacto en la salud y en el medioambiente del barrio y de la población escolar. Tienen una duración estimada de 40 meses, e implican la extracción de 541.000 metros cúbicos de tierra y escombros a escasos metros del colegio, lo que se estima en un tráiler circulando por sus alrededores cada 10 minutos, una elevada exposición acústica en un colegio que es centro preferente para alumnado con autismo y un preocupante aumento de partículas contaminantes.

Por todo, el AFA del Perú, tras reunirse a lo largo de este lunes con los principales grupos parlamentarios, expondrá mañana martes esta situación y pedirá que se garanticen los derechos de la infancia a la salud y al acceso a una educación en igualdad de oportunidades, así como que se investigue si el proyecto de la Comunidad de Madrid cumple con las normativa europea de protección de la infancia, de la salud y del medio ambiente.

Para este viaje, las familias solicitaron recaudación popular, y han logrado un respaldo económico de 2.650 euros con los que sufragar vuelos y estancia y cubrir el resto de necesidades de su lucha (cartelería o sonómetros).

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