La Red Estatal de Mujeres Vecinales, que está formada por mujeres de asociaciones vecinales de toda España, acaba de hacer público el siguiente comunicado en el que muestra su rechazo a la polémica campaña organizada actualmente por la Asociación Católica de Propagandistas y pide su retirada del espacio público, ya que promueve el acoso, las coacciones y las amenazas.

LA RED DE MUJERES VECINALES MUESTRA SU INDIGNACIÓN POR LA RECIENTE CAMPAÑA ANTIABORTISTA

Solicita su inmediata retirada y sanciones para la organización promotora

Desde la Red Estatal de Mujeres Vecinales, integrada en la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales, queremos expresar nuestra indignación y repulsa ante la campaña de odio aparecida esta semana en diversas ciudades del estado, promovida por la Asociación Católica de Propagandistas, oculta bajo la marca “Cancelados”.

La campaña, con el lema “Rezar frente a una clínica abortista está genial”, es definida por la propia organización en su página web como “gamberrada”. En nuestra opinión, no se puede calificar de este modo, casi simpático, una campaña que promueve el acoso, las coacciones, las amenazas y la extorsión hacia mujeres que ejercen su legítimo derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Ninguna mujer se somete a un aborto a la ligera. Es una decisión dolorosa y siempre meditada, valorando todas las posibilidades antes de asumirla. Por lo tanto, cuando acude a una clínica para la interrupción del embarazo (casi siempre privada, por la falta de hospitales públicos que puedan garantizar el ejercicio de este derecho), no necesita el consejo ni la tutela de nadie, sino tranquilidad, apoyo y solidaridad. Todo lo contrario al acoso callejero y la criminalización que llevan a cabo estos grupos ultracatólicos, y que la modificación de la Ley del Aborto pretende tipificar como sancionable.

El rezo, como manifestación religiosa, es un acto circunscrito a la esfera privada, o a los espacios del colectivo que profesa una determinada religión. Y la mayor parte de las religiones lo entienden como una acto en positivo, no como una forma de ataque. Por lo tanto, este tipo de manifestaciones intimidatorias no tiene cabida en ninguna sociedad democrática, y menos aún en un estado aconfesional como el nuestro.

Respecto a la campaña, que a buen seguro ha tenido un coste muy elevado, proponemos a la organización promotora de la misma utilizar su dinero en la mejora de las condiciones de vida de mujeres, niños y niñas en condiciones de vulnerabilidad: centros de acogida de menores y jóvenes, mujeres víctimas de trata o de violencia de género… Y esperamos que las autoridades retiren de forma inmediata los carteles de nuestras ciudades y adopten las sanciones o las acciones legales oportunas, además de poner los medios para que nunca más se puedan dar estas situaciones de ataque a la libertad y los derechos de las mujeres.