A finales del pasado mes de abril, A PIE y la FRAVM saludamos la vuelta a las terrazas después del cierre por el Estado de Alarma, valorando que de esa manera se podría aliviar el enorme daño que se estaba produciendo a la vida laboral y económica de muchas familias. Al mismo tiempo, exigimos que el Ayuntamiento evitara los abusos en aspectos como la ocupación del espacio peatonal, los horarios y la climatización.

Ocho meses después, con centenares de nuevas concesiones de terrazas en las calles de Madrid, y junto a asociaciones vecinales de Centro, Chamberí y Retiro, como son la AV Las Cavas-La Latina, AV Sol y Barrio de Las Letras, la Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad, AV El Organillo de Chamberí y la AV de Retiro Norte, tenemos que denunciar la falta de criterio y vigilancia municipal para atajar los abusos y para garantizar la accesibilidad, la seguridad vial, la seguridad sanitaria, la calidad del espacio público y el impacto ambiental de las nuevas instalaciones.

Es cierto que muchas de las nuevas terrazas se están instalando en el espacio ocupado previamente por vehículos privados en plazas de aparcamiento, pero falta un criterio municipal que evite la discriminación y la competencia desleal para aquellas empresas de hostelería que si despliegan sus instalaciones adecuadamente.

Terraza muroUn recorrido por Madrid permite encontrar con mucha frecuencia las siguientes situaciones:

– Terrazas en calles sin itinerario peatonal accesible y, por tanto, que no cumplen las anchuras mínimas de paso peatonal establecidas en la legislación de accesibilidad.

– Terrazas que no cumplen las condiciones sanitarias, por ejemplo, techadas y con más de dos cierres laterales. Son las llamadas “falsas terrazas”, que deberían ser contempladas como espacios cerrados.

– Terrazas que generan inseguridad vial, taponando por ejemplo la visibilidad de los pasos peatonales colindantes.

– Terrazas que conforman auténticos muros o barreras visuales del espacio público, algo que ya se producía anteriormente pero que ahora se ha multiplicado.

Terrazas-bodrio, es decir de mala calidad, mal hechas con materiales inapropiados, que no prestan atención al arbolado, mobiliario urbano o drenaje y, no tienen en cuenta el paisaje urbano.

Concentración de terrazas en la calle Ponzano

– Terrazas que desbordan los límites que les han concedido y se expanden con diferentes trucos en la banda peatonal que debería estar libre de paso.

– Terrazas que sobrepasan el horario establecido y ponen en cuestión el descanso vecinal.

– Terrazas que calientan el aire, en contradicción con las necesidades de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

– Y concentración de terrazas, auténticas “calles terraza” como la de Ponzano, que provocan una especialización inaceptable del entorno urbano y un impacto.

 

Se deduce de todo ello, que el Ayuntamiento está concediendo las licencias sin criterio, y no está desarrollando la inspección suficiente para evitar abusos, lo que supone un agravio para las empresas de hostelería que sí cumplen.

 

 

Hace falta transparencia en la definición de los criterios, tal y como, por ejemplo, ha hecho el Ayuntamiento de Nueva York, publicando una guía de criterios de instalación de terrazas de restauración, como muestra esta ilustración. Normas terrazas Ayuntamiento de Nueva York

Por todo ello, tanto la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, como la Asociación de Viandantes A PIE y las asociaciones vecinales de Centro, Chamberí y Retiro citadas reclaman que el Ayuntamiento de Madrid establezca criterios para la concesión de terrazas que sean transparentes y tengan en cuenta:

  • La accesibilidad
  • La seguridad sanitaria
  • La seguridad vial
  • La calidad del espacio público
  • La crisis climática
  • El impacto en el tejido urbano, evitando la proliferación excesiva en algunas calle
  • Que vigile el cumplimiento de estos criterios y de las condiciones de concesión
  • Y que informe de la evolución de esas concesiones y su inspección.