En agosto de 2009, el Ayuntamiento de Madrid cedió a las asociaciones vecinales La Chimenea, La Mancha y Zofío la gestión de tres campos de fútbol situados en el distrito de Usera en el que entrenan habitualmente más de 1.400 jóvenes y niños de entre 6 y 18 años. Las entidades, que entregaron 5.000 euros en concepto de canon y seguro de responsabilidad civil por el uso de las instalaciones deportivas, invierten mensualmente 3.500 euros en el pago del salario de los trabajadores contratados, del servicio de limpieza, de la conservación del vallado, de los vestuarios… a pesar de que las instalaciones dejan mucho que desear.

Su sorpresa fue mayúscula cuando, el pasado mes de marzo, recibieron la noticia de que el Consistorio pretendía hacerles responsables de un nuevo pago: el del suministro de agua, luz y gas, una factura que ronda los 1.800 euros mensuales.

Otra asociación vecinal, la de Orcasur, ha recibido otra comunicación igualmente inesperada. Después de treinta años, el Ayuntamiento de la capital ha decidido ceder la gestión del campo de fútbol Maris Stella a una empresa privada. La decisión, denuncia la portavoz de la entidad, Piedad Martínez, “puede dejar en la calle a más de 300 chavales”, ya que “muchos de ellos provienen de familias con escasos recursos o económicamente insolventes que pueden practicar deporte gracias a que nuestra asociación es una entidad sin ánimo de lucro que no carga en las cuotas sus márgenes de beneficio”. La decisión, remacha, es una vuelta de tuerca más contra el deporte de base en nuestra ciudad”.

Por todo ello y, aprovechando la celebración del pleno de la Junta Municipal de Usera, convoca una concentración frente a la sede de la Junta mañana, miércoles 9 de junio a las 19h bajo el lema “el deporte de barrio no es negocio”.