Si vives en el barrio madrileño de Valdezarza, en Moncloa-Aravaca (29.246 habitantes) y debes ir a tu centro de salud de referencia, más te vale tener buenas piernas y mejor corazón. La mayoría de sus vecinos y vecinas están encantados con las modernas instalaciones y la calidad asistencial en Atención Primaria del Isla de Oza, pero esa misma mayoría reside en el núcleo principal del barrio, que se encuentra a unos dos kilómetros, y para llegar debe atravesar, a pie, un intrincado entramado de callejas incómodas y de estrechas aceras. Un itinerario no exento de peligros en seguridad vial, solo apto para jóvenes y personas en forma.

Pero el 25% de la población de Valdezarza tiene más de 65 años y una parte nada despreciable serias dificultades para caminar por sus angostos viales en cuesta. Por ello, desde 2013, fecha en la que el Centro de Salud Isla de Oza abandonó su ubicación en la calle del mismo nombre para reabrirse en las modernas instalaciones en las que hoy se encuentra, en el número 6 de la calle Martín de Porres, la Asociación Vecinal Poetas-Dehesa de la Villa pelea por algo tan básico como una línea de microbús pública y circular que lo conecte con la parte más populosa del barrio.
En estos cuatro largos años, la entidad no ha cesado de dar pasos para conseguir esta demanda, pero hasta la fecha se ha topado con el bloqueo del organismo que tiene competencias en materia de planificación del sistema de transportes, el Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM). Hace unos días, la FRAVM, haciendo suya la demanda vecinal y en nombre del colectivo de barrio, solicitó una reunión con sus responsables para tratar de avanzar en una medida que mejoraría mucho la movilidad en la zona y que aparece como un clamor entre sus habitantes.
El propio pleno de la Junta Municipal de Moncloa, con el voto unánime de todos los grupos políticos, aprobó el 8 de marzo de 2016 la petición de la nueva línea de autobús, algo que venía precedido de 2.137 firmas de apoyo de vecinos y vecinas del barrio y de la comprensión del propio director general de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. Tras la proposición aprobada por la Junta Municipal, la Empresa Municipal de Transporte (EMT) paralizó el proceso alegando que no disponía de unidades suficientes para atender el nuevo servicio. “La EMT calculó que debía utilizar cuatro autobuses, dos coches por sentido de la línea circular, con un coste de explotación de 1,2 millones de euros, pero a continuación trasladamos a sus responsables que eso es una barbaridad y que bastaría disponer de un único autobús que recorriese en un único sentido la nueva línea, que tendría unos 3 kilómetros, y solo durante el horario de atención del centro de salud”, explica el presidente de la asociación vecinal, Ángel Cuéllar.

Tras esta aclaración, la EMT, que sigue sin verlo del todo claro, ha lanzado la pelota de la demanda vecinal al tejado del Consorcio Regional de Transportes, donde se encuentra en estos momentos.

3 kilómetro de recorrido circular

En concreto, la asociación vecinal propone una pequeña línea dotada con un microbús eléctrico o a gas que partiría de la calle Antonio Machado para dirigirse a la calle Isla de Oza, que la recorrería hasta la intersección con la calle Martín de Porres, donde se encuentra el centro de salud. Desde allí, subiría hasta la calle Doctor Ramón Castroviejo, donde giraría hacia la calle Valle de Mena, por la que transitaría hasta llegar al cruce con Antonio Machado y de allí al inicio de la línea, siempre en sentido horario.

“El centro de salud se encuentra muy mal comunicado con la mayor parte del barrio; desde muchos lugares solo se puede acceder a pie y muchas personas que lo usan tienen problemas de movilidad. Nuestro barrio está muy envejecido, pero esto no solo afecta a las personas mayores y a las personas con movilidad reducida, sino también a los niños y a las que están obligadas a llevar carrito”, sostiene Cuéllar. “Además -continúa-, si quieres ir en coche, no hay formar de aparcar en el centro de salud, solo puedes estacionar para que bajen o suban viajeros”.

El 20 de mayo del año pasado, la entidad organizó una carrera y marcha popular con el lema “Al centro de salud con mi autobús”, una iniciativa que forma parte de un variado elenco de acciones que ha impulsado en estos más de cuatro años de batalla por mejorar la accesibilidad en el entorno del equipamiento sanitario. “La gente se queja mucho de la distancia a la que se encuentra el centro de salud. Se tarda más de media hora larga en llegar desde la mayor parte del barrio y en invierno, cuando se va el sol y hace frío, esto es un auténtico suplicio. Por eso, no vamos a cejar en una reivindicación que nos parece razonable, justa y de sentido común”, concluye el presidente de la asociación vecinal.