Chamberí es “un distrito con un claro déficit de dotaciones educativas, deportivas, culturales y sociales, como se ha puesto de manifiesto en las numerosas propuestas vecinales para la elaboración de los presupuestos participativos así como en las diferentes reivindicaciones de los movimientos sociales”, recuerda El Organillo. Por eso, el movimiento vecinal ha defendido tradicionalmente la recuperación de espacios públicos en desuso, como el Palacete de Alberto Aguilera, que lleva diez abandonado, para corregir esa carencia.

Y por eso ahora pocos entienden el cambio de postura del Consistorio, que pretende ceder el inmueble a una entidad privada, cuando el pasado 14 de diciembre la Junta de Distrito de Chamberí aprobó en pleno su “urgente rehabilitación (..) para que bajo gestión municipal se convierta en escuela de música y otras artes y biblioteca…con salas polivalentes en las que se puedan desarrollar actividades puntuales de organizaciones sociales del distrito.’ El Organillo subraya que ya se habían aprobado “partidas presupuestarias que dotan las obras de rehabilitación comprometidas para 2016 con 550.000 € y para 2017 con 1.450.000 €”.

El pasado 23 de junio, en su Asamblea General anual, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid aprobó su total adhesión a la postura de las entidades vecinales El Organillo y AV Poblado de San Cristóbal y de otras organizaciones sociales de Chamberí, que exigen “la inmediata paralización de la cesión del inmueble y su puesta a disposición de la ciudadanía de Madrid”.

El Consistorio de Alberto Ruiz Gallardón proyectó ceder el palacete de la discordia al Gobierno de Portugal y ahora el equipo de Manuela Carmena pretende hacer lo mismo pero con otro ejecutivo, el de México. La posición de la AV El Organillo ha permanecido invariable en todo este tiempo: “Queremos que sea de gestión pública y por eso nunca pedimos que nos lo cediese a las organizaciones sociales del distrito, y tampoco quisimos que se lo dieran hace años al Instituto Camões, más tarde al Patio Maravillas y ahora a la Casa de México”. Por ende, “no pedimos que lo gestione la Junta Municipal de Chamberí sino el Ayuntamiento para no dar argumentos a los que justifican la actuación diciendo que el edificio es equipamiento de ciudad y no de distrito”, indica la asociación en su página de Facebook.

“Tenemos el máximo respeto a todas las organizaciones sociales o instituciones que en algún momento pudimos estar interesados en gestionar el edificio. Pero son organizaciones privadas (incluso las que se dedican a la acción social) y nosotros queremos que la gestión sea municipal, que no se privatice”, subraya El Organillo, antes de mostrar su profundo malestar con la gestión del asunto por parte del Ejecutivo local. “El Gobierno Municipal y la alcaldesa han despreciado las reivindicaciones de los ciudadanos y los acuerdos municipales [como el de Junta]: están demostrando que toman las decisiones sin contar con los ciudadanos por intereses que los ciudadanos desconocemos. Sería de agradecer que no nos engañen con dos discursos: por un lado el de las palabras y por otro el de los hechos”. Por todo lo anterior, El Organillo demanda “más respeto a los ciudadanos, más gestión municipal. Menos imágenes, menos privatización, menos decisiones que no responden a intereses ciudadanos, concluye la asociación vecinal.