Ante esta efeméride, la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MEDSAP), organizadora de la protesta, quiere subrayar el carácter universal y gratuito que ha de tener nuestro sistema de salud, además de alertar sobre el incremento de la precariedad “sanitaria y laboral”. Una precariedad que, según sus propias palabras, “está atentando contra todas las personas, migrantes o no; contra los medios técnicos, físicos y humanos de la sanidad pública, que nos pertenece y que están deteriorando, descapitalizando, dejando que se pudran por abandono, por ejemplo, centros como el antiguo Hospital Puerta de Hierro”. La Mesa de salud del barrio de Valdezarza (Moncloa), en la que participan cinco asociaciones vecinales, lleva cuatro años reivindicando la reincorporación de este edifico al sistema público sanitario de la Comunidad de Madrid.

Recordemos que desde el inicio de la crisis, España ha recortado el gasto sanitario un 18%, lo que nos sitúa en el país de la OCDE que más ha metido la tijera en su sistema de salud, después de Grecia. Esto se ha traducido en una disminución de profesionales que trabajan en el sector, en el deterioro de sus condiciones laborales y en una drástica reducción en medios materiales. La caída del techo de la unidad de medicina nuclear del Hospital 12 de Octubre ocurrida hace dos meses se enmarca en este peligroso proceso de recortes. Precisamente el Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS) ha convocado un encierro en este centro el próximo lunes 19 para protestar por el “pésimo estado en que se encuentran las plantillas del SERMAS, donde reina la precariedad y la escasez en todos sus sentidos”. Tras animar a sumarse a todos los profesionales del sector y a las plataformas ciudadanas en defensa de la sanidad, recuerda que “en los últimos tiempos solo en la Comunidad de Madrid hemos perdido 7.000 trabajadores del sector sanitario” y hoy “la precariedad afecta a un 37,7% de todas las plantillas (alrededor de 25.000 trabajadores)”. Un deterioro de las condiciones laborales que, sin duda, ha repercutido de manera directa en la atención a los pacientes y en la calidad asistencial, como llevan años denunciando las asociaciones vecinales.

La MEDSAP, en la que participa la FRAVM, lleva más de cuatro años saliendo a la calle cada mes para protestar contra los recortes en la sanidad pública, la pérdida de su carácter universal y los planes de privatización impulsados por gobiernos como el de la Comunidad de Madrid.