La conversión de La Peineta en un estadio de fútbol con alrededor de 73.000 localidades provocará, a juicio de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y las asociaciones vecinales federadas de San Blas, Vicálvaro, Coslada y San Fernando de Henares, graves problemas de movilidad en el ámbito de influencia. Lejos de preverlos y evitarlos, la modificación del Plan Especial “Parque Olímpico-Sector Oeste” que el Ayuntamiento de Madrid somete a información pública y que, entre otras determinaciones, establece las relativas a la conexión, ampliación y refuerzo de la red viaria y el transporte público no los reconoce siquiera, haciendo gala de una preocupante inconsciencia.

Los datos del propio Ayuntamiento, sin embargo, son meridianamente claros. Según el Estudio de Movilidad y Transporte que acompaña al plan especial, sólo un 23% de los seguidores del Atlético de Madrid que, en la actualidad, se desplazan a los partidos celebrados en el Vicente Calderón lo hace en transporte público. El resto recurre al transporte privado. Un partido mueve, de media, entre 10.000 y 15.000 coches, entre 3.000 y 4.000 motos y unos 200 autobuses. Considerando un flujo parejo de espectadores y teniendo en cuenta que La Peineta cuenta con 4.800 plazas de aparcamiento y que los barrios aledaños de Las Rosas, Las Musas, San Blas y Canillejas suman, como mucho, 3.000 plazas, faltarían entre 2.000 y 7.000 para absorber el tráfico previsto.

Los vecinos de San Blas, que ya en la actualidad sufren los colapsos circulatorios en el entorno de La Peineta, temen que el incremento, en 53.000 plazas del aforo del complejo deportivo y la falta de plazas de aparcamiento hará que los espectadores aparquen en doble fila, sobre las aceras, en los arcenes… como ya ocurriera en el barrio de San Fermín con ocasión de la inauguración de la Caja Mágica. Además de la insoportable presión del aparcamiento, estos barrios de San Blas tendrán que sufrir el deambular de miles y miles de coches en busca de una plaza inexistente.

La segunda cuestión no resuelta en el Plan Especial es la relativa a los accesos al nuevo estadio por carretera. El documento contempla únicamente aumentar un carril en la avenida de Arcentales, en el tramo M-40/Plaza de Grecia; pinchar la M-40, a la altura de la calle Mequinenza, creando una entrada al recinto de un carril para los vehículos que vengan del norte y ensanchar la rotonda de Arcentales sobre la M-40, una actuación ya prevista por el ministerio de Fomento. Las vías de servicio previstas en la M-40, sin embargo, están paralizadas tanto por el recorte de inversiones como por las desavenencias entre el Ayuntamiento y el Ministerio en relación al reparto de la carga económica de la obra.

El atasco, por tanto, está garantizado. En la actualidad, de hecho, ya lo está en las horas punta.

Para colmo, el Ayuntamiento de la capital prevé en su propuesta medios de transporte público que no existen, como el servicio de cercanías en una estación, la de O´Donnell, que ni siquiera está proyectada. Prevé, asimismo, con la cobertura de la L-5 de metro, olvidando que la parada más cercana, la de Canillejas, está bastante retirada y, por tanto, no será muy utilizada e ignora la posibilidad, planteada por las asociaciones del entorno, de enlazar la línea 7 con la ampliación de la línea 2 en la estación de Estadio Olímpico.

Además, en un ejercicio sin precedentes de delegación de responsabilidades, el Ayuntamiento de Madrid remite al Atlético de Madrid la tarea de elaborar los planes de movilidad necesarios sin plantearle siquiera las directrices a las que el club deportivo deberá someterse.

La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) que, con las asociaciones vecinales de San Blas y Arganzuela ya en febrero de 2009 pidió la retirada del proyecto Mahou-Vicente Calderón por cuanto cede a un coste irrisorio a una entidad privada con ánimo de lucro una instalación pública, reitera su petición o, en todo caso, condiciona la aprobación de la operación a la resolución de los referidos problemas de movilidad.

Reclama, para ello, un acuerdo entre las administraciones estatal, local y regional por el que cada una asuma las acciones que le corresponden; la ejecución de los accesos de San Blas a la M-40; prolongar la L-2 de metro hasta la estación de Estadio Olímpico; conectar la L-5 de metro con la estación Estadio Olímpico y trazar una línea de cercanías que una el Corredor del Henares con la estación de Chamartín, con un apeadero o estación en O´Donnell. Suma a todo ello la petición de que el Club Atlético de Madrid, en tanto entidad beneficiaria del proyecto, colabore en la financiación de las nuevas infraestructuras para evitar una operación que, a la luz de los datos expuestos, resultará manifiestamente lesiva para los vecinos del entorno.

La FRAVM se ha reunido a este propósito con el concejal de Urbanismo de Coslada, Antonio Murillo, que acordó ponerse en contacto con la edil madrileña Pilar Martínez para hablar de las consecuencias del plan especial y está a la espera de darse cita con el Ayuntamiento de San Fernando de Henares.