El Plan Parcial de Reforma Interior del Paseo de la Dirección, en el distrito de Tetuán, aprobado inicialmente por la Junta de Gobierno de Madrid el pasado 11 de diciembre responde más a los intereses de Dragados que al interés general de la ciudadanía madrileña.

Prueba de ello es la excesiva edificabilidad otorgada, la flexibilidad impuesta a los usos, la ausencia de programación o las características del diseño adoptado. Este es el punto de partida de las alegaciones registradas el pasado 12 de enero por la AV Cuatro Caminos Tetuán, que durante semanas ha recogido las aportaciones de sus vecinas y vecinos. Todas ellas han quedado recogidas en un documento que parte de la consideración de que la dilatación y las sucesivas modificaciones que ha sufrido la ordenación de esta parte del distrito de Tetuán se deben a “los cambios de expectativas de beneficio para el agente privado (DRAGADOS, S.A.)”.

El diseño proyectado por el Ayuntamiento de la capital dista mucho del deseado por las vecinas y vecinos del distrito, que apuestan por atender la demanda social de vivienda y por fortalecer y mejorar el tejido urbano colindante.

La asociación pide al Consistorio que resuelva el actual convenio con Dragados y que recupere la gestión pública del plan para, a continuación, reducir la edificabilidad lucrativa al 50%, convertir el parque Agustín Rodríguez Sahagún en una cuña verde, clasificar como zona verde los terrenos comprendidos entre el paseo de la Dirección y el Canal de Isabel II y transformar, en definitiva, el conjunto de la zona en un paseo-mirador, favoreciendo la movilidad peatonal y ciclista sobre la motorizada, reconsiderando para ello el carácter, el trazado y la sección del viario previsto.

A juicio de la asociación, el Ayuntamiento descuida el patrimonio histórico-monumental, más en concreto, el denominado Canal Bajo de Isabel II, que forma parte de las primeras traídas de agua a la capital y que cuenta con un nivel 1 de protección histórica-artística en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997. Reclama, por tanto, su declaración de Bien de Interés Cultural (BIC).

Por último, considera a todas luces insuficiente la reserva de la superficie destinada a dotaciones públicas (11.000 metros cuadrados para deportivo público y 13.000 para equipamiento público), una cuestión de extrema importancia dado el déficit acumulado de dotaciones en los barrios de Berrugete, Valdeacederas y Almenara y la falta de suelo público en estos ámbitos.