Hace dos años, la Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad (ACIBU) se propuso contar los bares que siembran el céntrico barrio de Malasaña, en el que viven 35.000 vecinas y vecinos. El exhaustivo estudio arrojó la cifra de 500 bares: una media de un local por cada 70 habitantes.

El creciente deterioro de las condiciones de vida de las vecinas y vecinos de este barrio del corazón de la capital (suciedad en las calles, contaminación acústica, destrozos del mobiliario urbano…) ha animado a ACIBU a actualizar una información que hará pública después del verano.

En todo caso, la observación cotidiana de las calles del barrio basta a sus vecinos para afirmar que, tras la declaración del Centro como Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE), en septiembre de 2012, el número de locales de ocio no ha dejado de crecer. Y ello a pesar de que el entonces concejal del distrito, Enrique Núñez, adquirió el compromiso de hacer cumplir la normativa vinculada a la ZPAE y a no permitir la apertura de más bares en una zona acústicamente muy saturada. Nada de eso se ha cumplido: la apertura de nuevos bares sin respaldo legal y la proliferación de terrazas sin control es constante, convirtiendo el barrio, en palabras de los portavoces de la asociación vecinal, en un “parque temático nocturno”, en una “sala de fiestas inhabitable”. Por todo ello y, si el Ayuntamiento de la capital no aplica la normativa vigente, no descarta acudir a los tribunales para defender sus intereses.

ACIBU denuncia el marcado contraste que resulta del elevado número de locales de ocio con el histórico déficit de equipamientos públicos que arrastra un distrito que solo cuenta con un centro de salud para atender a casi 35.000 habitantes; que acumula un déficit de 700 plazas en educación infantil; solo ofrece una biblioteca que, para colmo, ha permanecido cerrada dos años, y un centro de mayores para 5.000 potenciales usuarios y carece de piscina y de polideportivos públicos.

Incertidumbre sobre el futuro de los Jardines del Arquitecto Ribera

A la acelerada proliferación de bares, ACIBU ha sumado otro frente de trabajo que comparte con la AV Barrio de Justicia: el incierto futuro de los Jardines del Arquitecto Ribera, ocupados desde hace años por una estructura arquitectónica destinada a acoger de forma provisional los puestos del mercado de Barceló durante el tiempo que duran las obras de remodelación del histórico mercado y de su entorno. Todo indica que las obras concluirán en el primer trimestre de 2014 (con dos de retraso sobre las previsiones iniciales). La buena noticia se ha visto empañada para las asociaciones vecinales del ámbito por unas declaraciones realizadas por el concejal David Erguido al periódico Gente en Madrid en las que apunta la posibilidad de aprovechar los prefabricados para construir una biblioteca o un jardín interior.

ACIBU y la AV Barrio de Justicia recuerdan que “a pocos metros ya hay un edificio recién terminado que está destinado a ser biblioteca municipal y que forma parte de lo que el Ayuntamiento denomina Centro Polivalente Barceló” y que el Consistorio y el COAM establecieron que la construcción edificada en una de las escasas zonas verdes del barrio sería provisional y, una vez desmontada, los jardines serían de nuevo urbanizados y ajardinados. Los arquitectos responsables del proyecto reproducían la misma idea al afirmar que “cuando finalicen las obras del edificio definitivo, los cilindros pentagonales del Mercado Temporal serán desmontados y podrán ser reubicados en algún otro lugar de la ciudad, de modo que la plaza donde ahora se asienta retornará a su uso primitivo, como espacio público que completará la transformación llevada a cabo en esta área histórica de Madrid.”

Ambas entidades se muestran preocupadas por el giro que el nuevo concejal del distrito ha dado sobre un tema ante el cual sus antecesores, José Enrique Núñez y Pedro Corral, coincidían con el sentir general de las vecinas y vecinos, que reclaman la recuperación de los jardines. Una preocupación que alimenta el rumor de que un grupo de empresarios quiere hacerse con el mercado provisional una vez trasladados los puestos al nuevo edificio. “Lo justificarían –apunta ACIBU – con la creación de puestos de trabajo, con el ahorro que supondría no desmontar la estructura actual y con la realización de actividades culturales y deportivas en el espacio cedido, todo para disimular el objetivo real, que todos nos podemos imaginar”.

José Carlos Nicolau, de la AV Barrio de Justicia, abunda en esta idea y añade que “no es más que otra batalla en la guerra que el Ayuntamiento tiene declarada a las zonas verdes. Un intento de secuestro de espacios públicos en favor de espurios intereses comerciales”.

ACIBU, que ha participado en la iniciativa participativa “Vecinos Haciendo Jardines” promovida, precisamente, para debatir sobre el futuro de esta zona verde, subraya que el delegado que el Ayuntamiento envió a este foro “se ofreció a colaborar en todo momento, valorando la iniciativa vecinal como muy positiva’, de manera que espera que rechace el mantenimiento de la estructura arquitectónica que acoge, de forma ‘provisional’, subraya, los puestos del mercado.

Foto: Salvad el cole.