En 2011, la Junta Municipal de Villaverde decidió no organizar Cabalgata de Reyes por falta de presupuesto. En 2012, 2013 y 2014 fueron las asociaciones vecinales y colectivos del distrito las que asumieron el trabajo para que las niñas y niños disfrutaran de los Reyes Magos.

Este año, la concejalía que preside Joaquín Martínez Navarro decidió convocar un concurso público para organizar el evento con un presupuesto de casi 120.000 euros (el más alto de la historia del distrito y del conjunto de distritos de la capital) y denegó, por cuarto año consecutivo, la solicitud de Cabalgata Popular alegando que ya iba a celebrarse una institucional que estaba por encima “del interés particular” de unos vecinos.

Al concurso solo se presentó una empresa que no cumplía los requisitos de la oferta, por lo que quedó desierto.

Tras conocer la noticia, las entidades vecinales del distrito convocaron una asamblea para el domingo 21 de diciembre a fin de organizar, en tiempo récord, una Cabalgata Popular, para lo cual solicitaron a la Junta Municipal que revoque la denegación del permiso.

Tres años de obstáculos

Tras el anuncio, en 2011, de que la Junta no iba a organizar ninguna Cabalgata, en enero de 2012, los vecinos se organizaron para realizar una Cabalgata Popular muy modesta con apenas tres carrozas, ya que se hizo en poco más de un mes y medio y sin apenas medios. La Junta Municipal denegó el permiso necesario alegando que se había solicitado fuera de plazo, pero los vecinos consiguieron salir a la calle con permiso de la Delegación del Gobierno.

En 2013, la historia se repitió: la Junta denegó el permiso alegando falta de policías. Los vecinos volvieron a estar en la calle el día 5, esta vez con once carrozas y un cortejo mucho más importante, gracias a la colaboración del pequeño comercio.

En 2014 la historia fue “más rocambolesca si cabe”. Primero el Ayuntamiento denegó la autorización, volviendo a alegar falta de medios policiales. Un mes más tarde, rectificó y concedió el permiso. La Cabalgata Popular salió con trece carrozas. En 2015, en palabras de la Asociación Vecinal Independiente de Butarque (AVIB) ‘se han superado todos los límites del absurdo y de la mala gestión de una administración municipal’.