En el encuentro participaron representantes de colectivos barriales de esos cuatro distritos, sus concejales presidentes, así como Silvia Saavedra, concejal del Área Delegada de Coordinación Territorial, Transparencia y Participación Ciudadana.

Las asociaciones vecinales consideran una auténtica temeridad impulsar las barras en la calle ya que fomentan la congregación de personas en el espacio público y el consumo de alcohol, lo que contraviene las directrices básicas de distanciamiento físico publicadas por Sanidad. A esto hay que añadir las molestias de exceso de ruido que pueden generar en unos vecindarios obligados a permanecer la mayor parte del tiempo en sus domicilios por causa de la pandemia.

La instalación de barras en la calle es una de las propuestas que la vicealcaldesa llevará a la Comisión de terrazas que comenzará a funcionar hoy. Otras, que también cosecharon la oposición de los colectivos vecinales, fueron la ampliación de las terrazas ocupando más espacio de acera y en bandas de aparcamiento, así como la extensión de su apertura a todos los meses del año. “Los cuatro distritos estamos ya muy saturados de terrazas y bares y otros negocios de restauración, un hecho que genera importantes problemas de convivencia en nuestros barrios, por eso nos oponemos a que ocupen más espacio público o amplíen su horario y perjudiquen nuestro descanso”, sostienen las asociaciones vecinales que participaron en el reunión de ayer.

Los colectivos de Centro recibieron con alivio el compromiso de Villacís de que no habrá extensión de terrazas ni ampliación de sus horarios en las Zonas de Protección Acústica Especial (ZPAE), lo que afecta a todo ese distrito y a la ZPAE de Gaztambide, en Chamberí. Pero, ¿qué pasará con el resto de barrios de este distrito y de Retiro y Arganzuela? Las entidades de la FRAVM temen que parte del ocio nocturno se desplace a estos lugares y al distrito de Salamanca, para desgracia de sus vecinos y vecinas, y por eso mismo se oponen a cualquier tipo de ampliación que genere riesgos para la salud y la seguridad y perjudique el descanso de las personas residentes.

Y es que en estos momentos tan delicados, la salud de la ciudadanía debe primar sobre cualquier otra consideración, y por ello las asociaciones vecinales rechazan cualquier medida que choque con las recomendaciones de distancia física y movilidad restringida. Una nueva oleada de contagios sería catastrófica para la ciudad.

La seguridad y precaución deben ser compatibles con la reactivación económica y comercial de nuestros barrios, algo que deseamos se produzca a la mayor brevedad pero con las suficientes garantías. De hecho, ayer los colectivos vecinales solicitaron al Ayuntamiento ayudas para los negocios de proximidad y sus trabajadores (no solo para bares y restaurantes), un sector especialmente golpeado por la crisis del Covid-19. “Las asociaciones manifestamos nuestra preocupación porque la salida de la pandemia la hagamos con total responsabilidad con seguridad para la salud y recuperando la actividad y los puestos de trabajo en nuestros barrios”, indicaron tras el encuentro de ayer.

Durante el mismo, demandaron también la reactivación de la Mesa del Ocio, un espacio de concertación que funcionó durante años y en el que participaban representantes de la FRAVM y las asociaciones vecinales, las agrupaciones de hosteleros y el Ayuntamiento.

Imagen: Somos Chamberí