Con el lema “¡Basta de contaminación, ruido y peligro de accidentes! Carretera de Boadilla Zona 30”, la protesta cuenta con el apoyo de la Coordinadora Vecinal de Latina (COVELA), la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Ecologistas en Acción y las plataformas Salvemos la Casa de Campo, Campamento Sí y Entorno Meaques Retamares.

No es la primera vez que la vecindad de Campamento se manifiesta por este motivo. El 6 de julio del año pasado, varios cientos de personas recorrieron parte de la carretera de Boadilla Monte con carteles de prohibido circular a más de 30 km/h. Desde entonces, y a pesar de las cinco reuniones que la asociación vecinal ha mantenido con responsables del Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, no se ha producido mejora alguna. El delegado de ese área, Borja Carabante, ni siquiera ha cumplido su promesa de colocar señales verticales con esa limitación de velocidad.

Tal y como trasladó la semana pasada a Ángel Gabilondo, además de las señales, la entidad vecinal demanda cosas tan sencillas como pasos peatonales sobreelevados y más tiempo para los peatones en los cinco semáforos que tiene la carretera de Boadilla en Campamento.

Esta vía urbana de un carril por sentido, que a su paso por Campamento corre paralela a la Casa de Campo, soporta el tránsito diario de más de 30.000 vehículos. Un tráfico intenso que provoca serias afecciones sobre la salud y seguridad de la vecindad, y en primer lugar del alumnado del Colegio Hermanos Pinzón y de los usuarios y usuarias del Centro de Mayores Campamento y de las únicas pistas deportivas municipales del barrio, tres equipamientos que se encuentran a menos de 15 metros de la polémica calle.