Hace un par de meses, los presidentes de la FRAVM, Enrique Villalobos, y de la Asociación Psicología Comprometida, Ernolando Parra, firmaron un convenio de colaboración para, entre otras cosas, poner en marcha un “sistema de consulta en materia psicológica gratuita para personas con dificultades económicas que se encuentren en el ámbito de atención de la FRAVM”. En la práctica, esto supone que los profesionales de la entidad, de manera voluntaria, ofrecerán sus servicios en la sede de la Federación de la calle San Cosme y San Damián número 24 de Madrid a personas que no pueden permitirse pagar una consulta privada. Estas serán derivadas por las asociaciones federadas desde sus barrios y municipios de intervención. Recordemos que la FRAVM aglutina a 271 entidades vecinales de toda la región.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el suicidio es hoy la primera causa de muerte no natural en España. 10 personas se quitan la vida al día en nuestro país, 3.910 personas al año (datos de 2014), lo que supone un 20% más de lo que se registró en 2007, antes de la crisis económica. Se trata de la cifra más alta de los últimos 25 años, y coincide con una época en la que, paradójicamente, las administraciones han reducido los servicios públicos de salud mental a su mínima expresión.

Lo señalan las estadísticas y lo percibimos a diario en nuestros barrios: las graves consecuencias de la crisis, que se traducen en un aumento agudo del desempleo, del número de familias sin ingresos y en riesgo de exclusión social, de la pobreza o de los desahucios de vivienda, han incrementado de forma exponencial la demanda de apoyo psicológico y psiquiátrico. Pero los recursos públicos son tan escasos, que la mayor parte de nuestros vecinos y vecinas que lo requieren y carecen de ingresos suficientes, se quedan sin recibir una mínima atención. Esto lo saben bien las y los técnicos de los servicios de Dinamización de Empleo y de Dinamización Vecinal de la FRAVM, que a diario acogen en los locales de las asociaciones vecinales personas con necesidades evidentes de atención psicológica.

Psicología Comprometida propone paliar, en la medida de sus posibilidades, esta demanda. Más allá de las labores de atención psicológica, la organización, junto a la FRAVM “intercambiará y fomentará acciones formativas” dirigidas a los vecindarios y a los socios de ambas entidades, una línea de trabajo que incluirá charlas, talleres y seminarios, entre otras acciones. Durante los últimos meses, la asociación ha desarrollado con distintos grupos los talleres “Brújula Laboral”, “Certificados de Profesionalidad”, “Atención emocional en situaciones de crisis”, “Inteligencia emocional para adolescentes” y “Primera actuación ante una ideación suicida”.

 Psicología Comprometida es una asociación sin ánimo de lucro constituida por una red joven de psicólogos y psicólogas que consideran que “la atención psicológica ha de estar al alcance de los ciudadanos y ciudadanas que la puedan necesitar, aun cuando no dispongan de recursos económicos para hacer frente a este gasto”. “En muchas ocasiones son las dificultades económicas las que generan momentos difíciles a personas y familias, que desde un punto de vista psicológico se manifiestan en diferentes formas. Y ante ello nos posicionamos, creemos en la salud como un derecho que nos corresponde a todos y a todas, y aportamos a través de nuestra acción voluntaria una contribución para conseguir su desarrollo”, indica la entidad.