La Asociación Vecinal Camino Alto de San Isidro, junto a otros colectivos del barrio, vecinos y familiares, con objeto de recordar y poner en valor la figura de esta mujer valiente, ha preparado una jornada que arrancará a las 12:00 con un acto de reconocimiento en el local de la entidad. En él, intervendrán familiares y habitantes de El Alto, para dar paso a diversas actuaciones artísticas y a la proyección de un video sobre el barrio y sobre el papel de Carmen. Además, se inaugurará una exposición sobre esta castigada zona de Carabanchel Bajo.

A continuación, a las 13:00, tendrá lugar la plantación de un árbol con el nombre de Carmen, que dará paso a juegos tradicionales y participativos y a una comida vecinal “de traje”.

Todos los actos se realizarán en el local de la asociación vecinal, sito en el número 5 de la calle Camino Alto de San Isidro, así como en sus alrededores, y se producirán en el marco de San Isidro, las fiestas principales del barrio. Unas fiestas que a Carmen tanto le gustaba celebrar con sus vecinos y vecinas. Hay que recordar que el año pasado, durante el tradicional cocido madrileño de la AV Pradera Tercio Terol ofrece a los participantes en los festejos, Carmen y otros representantes vecinales de Carabanchel Bajo recibieron la visita de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y del delegado del Área de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui. Fue su último San Isidro. Diez meses después, una terrible enfermedad, que ya había superado en dos ocasiones, acabó con su vida, dejando un vacío en el barrio y en Carabanchel difícil de llenar.

Criada en las casitas autoconstruidas del poblado del Cerro de la Mica, Caño Roto, en el barrio de Lucero (Latina), donde su familia había llegado huyendo de la miseria de un pueblo de la Castilla profunda, junto al resto de sus vecinos fue realojada a finales de los ochenta en el Alto de San Isidro, a orillas del Manzanares. Para acoger a los nuevos moradores allí se levantaron más de un millar de viviendas, un ambicioso plan que se ejecutó en el marco de la llamada Operación de Barrios en Remodelación, toda una conquista del movimiento vecinal de la capital.

Cocinera en el extinto y famoso Centro Ocupacional Magerit de Carabanchel hasta su jubilación, Carmen vivió en, por y para su querido barrio de Alto de San Isidro, defendiéndolo con uñas y dientes ante críticas casi siempre jalonadas de estereotipos y lugares comunes. Presidenta de la asociación vecinal del barrio durante los últimos siete años, en este tiempo se entregó en cuerpo y alma a luchar contra la imagen del “Bronx de Madrid” que, de forma muy injusta, algunos medios han construido del barrio. A luchar por mejorar las condiciones de vida de sus gentes, negociando con las instituciones y protestando en la calle.

De verbo rápido y contundente, entusiasta y optimista como pocas personas se han visto, se dejó la piel en cuestiones como la defensa de una sanidad pública y universal de calidad, el derecho a la vivienda y, en su barrio, por el mantenimiento de las zonas comunes, la conservación del parque de San Isidro, la integración de los nuevos vecinos y vecinas inmigrantes, la mejora de la convivencia en sus calles o la clausura del vertedero ilegal de la calle Caronte. Para su querido Alto y con la FRAVM, conquistó uno de los Planes de Barrio que aún siguen activos en la capital.

Republicana hasta la médula y activa sindicalista de la UGT, se afilió en los últimos años a IU, donde militaba junto a otro baluarte de la Asociación Vecinal Camino Alto de San Isidro, Juan Luis Camarero, que falleció el pasado mes de agosto. Ambos formaban un dúo inseparable que en la FRAVM, en la que participaron activamente, recordaremos durante mucho tiempo y que, sin duda, usaremos como abono fértil sobre la que levantar nuevos retos y esperanzas.