Según datos facilitados por su personal médico, entre el 17 y el 24 de marzo el centro atendió a una media de 63 pacientes con síntomas de coronavirus, de los cuales derivó al hospital una media de 12, todos ellos con su correspondiente radiografía de patologías derivadas del virus.

¿Cómo es posible que, a pesar de esta importante función de contención, la Comunidad de Madrid haya decidido clausurar sus atenciones presenciales en el marco de su actual plan de reorganización de la Atención Primaria? ¿Qué sentido tiene destinar parte de su personal al hospital de campaña del IFEMA cuando su actividad diaria se está demostrando clave para que no se saturen, más de lo que ya lo están, las Urgencias hospitalarias?

“Aquí podemos hacer radiografía de tórax, esencial en esta epidemia de coronavirus ya que la principal complicación es la neumonía (lo cual se observa fácilmente en la radiografía). Así, en el centro, cribamos los leves, tratamos y hacemos seguimiento telefónico (reevaluamos presencialmente si empeoran) y derivamos a los hospitales a los graves con neumonía”, explican en un escrito las y los profesionales del Solvedilla. “El cierre del centro de salud supone dejar a la población sin la posibilidad de ser atendida por su enfermera y médica, que alivian y consuelan, tranquilizan y tratan la mayoría de las patologías incluido coronavirus no complicado”, apostillan. Pero, además, implica poner en claro peligro a sus pacientes más vulnerables, que a partir de ahora deberán desplazarse a otros centros de salud o, directamente, a los hospitales, siempre y cuando sus medios y estado de salud lo permitan. En el caso del Solvedilla estos pacientes son legión, ya que atiende a una población muy envejecida.

Por todo ello, la FRAVM, la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Vallecas y la Plataforma por la Sanidad Pública de Vallecas se han unido a su equipo médico para solicitar a la Comunidad de Madrid que rectifique su decisión y permita a este seguir desempeñando su labor presencial. De no hacerlo, en principio desde mañana el Solvedilla dejaría de realizar atenciones presenciales, quedándose únicamente con dos médicos y dos enfermeras, que realizarán atenciones telefónicas y domiciliarias. Finalmente, y tras el rechazo generado, la Dirección Asistencial del Sureste ha decidido posponer temporalmente el cierre del centro de salud.

Tal y como indicó hace dos días en un comunicado, la FRAVM considera un error en estos momentos debilitar aún más la maltrecha Atención Primaria de nuestra región, cerrando centros de salud y trasladando a parte de su personal al hospital del IFEMA. Y no solo porque estos profesionales están sirviendo de dique de contención para que personas con síntomas de coronavirus no acudan directamente a los hospitales, sino porque son esenciales para el control, seguimiento y atención del resto de enfermedades.

“En los centros de salud filtramos los casos leves y hacemos seguimiento vía telefónica y en domicilio, atendemos el resto de Urgencias (angina de pecho, infecciones de orina, crisis de ansiedad…) y cuidamos a la población más vulnerable (mayores y pluripatológicos en domicilio, damos confort y aliviamos en los últimos días, evitando que enfermos acaben solos en hospitales desbordados)”, aclara el personal médico del Solvedilla.

Sobran las razones para que la Comunidad de Madrid mantenga abiertos los centros de salud y busque otras vías para reforzar el gran hospital de campaña del IFEMA, un elemento que sabemos hoy es imprescindible para afrontar la pandemia del Covid-19. Junto a esta petición, la FRAVM vuelve a pedir al Gobierno regional mayor transparencia en su gestión sanitaria, ya que hasta el momento no ha publicado siquiera el nombre de los centros de salud afectados por su plan de reorganización.

Protestas ciudadanas

De manera espontánea y a través de las redes sociales, vecinos y vecinas afectados por el cierre de los centros de salud habían comenzado a convocar una cacerolada de protesta desde los balcones para mañana viernes 27 de marzo a las 21:00 que finalmente ha sido desconvocada. La Marea Blanca, por su parte, había animado a colgar sábanas blancas contra este tipo de recortes.

Todo esta presión ha servido, sin lugar a dudas, para que la Consejería de Sanidad reconsidere finalmente su decisión de clausurar temporalmente el centro de salud vallecano.