Más de un centenar de personas participan en una asamblea contra el crematorio de la M-40

Los vecinos y vecinas ya paralizaron el proyecto de crematorio de la M-40 dos veces, y si tiene que ser, lo harán una tercera. Así de contundentes se mostraron las y los participantes en la asamblea informativa sobre esta amenaza que tuvo lugar el pasado 14 de septiembre en la calle Periana a iniciativa de las asociaciones vecinales de Usera y Villaverde.

Más de un centenar de personas participan en una asamblea contra el crematorio de la M-40
El presidente de la AV de San Fermín, Víctor Renes, se dirige a los participantes en la asamblea vecinal

Desafiando a la lluvia, más de cien personas se dieron cita en el lugar para conocer los planes de la empresa Parcesa y estudiar acciones con el fin de que desista para siempre de abrir un crematorio en el tanatorio que regenta junto a la M-40, en el barrio de San Fermín.

La asamblea aparece como el primer acto de una campaña de movilización ciudadana que se activó el pasado mes de julio, cuando los colectivos vecinales conocieron un fallo de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo que declara nula una resolución del Ayuntamiento de Madrid, de 30 de marzo de 2016, por la que denegó a Parcesa una licencia para la instalación de la peligrosa instalación. El alto tribunal obliga ahora al Consistorio a dictar una nueva resolución pues considera que no justificó adecuadamente la emitida hace cinco años.

Esta es la tercera vez que se activa el proyecto de crematorio en San Fermín después de que la compañía lo intentase en 2002 y en 2015, una iniciativa que siempre se ha topado con la oposición frontal del barrio, que ve amenazada su propia salud. En 2015, las asociaciones vecinales de Usera y Villaverde, junto a la FRAVM, impulsaron manifestaciones multitudinarias contra la instalación. Antes, recogieron 15.000 firmas que presentaron como alegaciones individuales.

“La actividad del crematorio está catalogada como potencialmente nociva e insalubre, no por los vecinos de un barrio, sino por la Comunidad de Madrid, así como por distintos organismos oficiales a nivel nacional y europeo”, recuerda la Asociación Vecinal de San Fermín. “Esta actividad nociva -continúa-, llenará el aire que respiramos de altas concentraciones de partículas tóxicas relacionadas con distintas enfermedades. Entre estas partículas encontraremos principalmente dioxinas, furanos y vapor de mercurio (…) que quedarán suspendidas en el aire y acumuladas en nuestro entorno como en parques y jardines”, asegura el colectivo vecinal, antes de subrayar lo siguiente: “como tal actividad nociva e insalubre, está regulada para proteger la salud y el bienestar de la ciudadanía. En Madrid, la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente de 1985, en su artículo 52.3, exige una distancia mínima de 250 metros desde “el foco de emisión a viviendas o lugares de permanencia habitual de personas”, lo que este posible crematorio lo incumple de manera clara. De hecho, “a escasos metros de la construcción solicitada se encuentran bloques de vivienda en San Fermín en la zona de La Perla (más de 3.000 viviendas), el Instituto y el Colegio Público en El Espinillo, tres parques (el Parque Lineal del Manzanares, el de C/ Oligisto, y el del sur de la M-40), un centro de trabajo, y dos centros comerciales, entre otros espacios. Esto empeorará aún más nuestra esperanza de vida pues, según datos municipales, estamos en una zona que ya es de las más bajas de Madrid”, sostiene la entidad.

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