Situado junto a la avenida del Cardenal Herrera Oria, el Poblado Dirigido de Fuencarral, formado por edificios en altura y viviendas unifamiliares, fue construido entre 1959 y 1960. En la actualidad, los inmbueles presentan diversas patologías e incumplen estándares en materia de habitabilidad, seguridad, accesibilidad y eficiencia energética, lo que hace necesaria una rehabilitación integral del ámbito. Ese es, desde hace al menos cinco años, uno de los objetivos prioritarios de las asociaciones vecinales Familiar Ur y La Unión de Fuencarral que, con el decidido apoyo de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), embarcaron a las 1.150 familias que viven en el poblado en la aventura de solicitar la declaración de Zona de Rehabilitación Integral (ZRI) para mejorar la habitabilidad de sus viviendas y la dignificación de las condiciones de vida del barrio. Lo consiguieron el 25 de enero de 2007 con el apoyo del 90 por ciento de las familias.

Un nivel 3 de protección ambiental del poblado ha impedido, durante este tiempo, el inicio de las obras de rehabilitación. “Habíamos conseguido el concierto de las tres administraciones para la declaración de la ZRI -declara María Roces, técnica de la comisión de Vivienda de la FRAVM- y teníamos el dinero, pero no podíamos iniciar las obras porque había elementos de las fachadas que estaban protegidas sobre las que no se podía intervenir. La aprobación, por parte del Ayuntamiento de Madrid, del Plan Especial del Poblado -añade- desbloquea por fin una situación en la que hemos estado encallados varios años”.

El Plan Especial establece “premisas comunes que regularán las intervenciones que se realicen en el futuro” para “reforzar la puesta en valor de los elementos que lo hicieron objeto de catalogación”, “recuperar la pureza formal planteada originalmente” y resolver “la dificultad de la accesibilidad a las viviendas y la falta de seguridad en sus instalaciones”.

El plan tiene, como solicitaban los vecinos, el objetivo de mejorar, potenciar y revitalizar el casco histórico del barrio, que ocupa una superficie de 200.000 metros cuadrados y cuenta, entre otros equipamientos y servicios, con un colegio, un ambulatorio y tres pequeños centros comerciales.

El casco histórico de Villaverde

La misma suerte ha recaído en Villaverde. La Plaza Mayor del distrito y el entorno de la Iglesia de San Andrés serán revitalizados en virtud de otro Plan Especial, que permitirá garantizar la protección de sus edificios históricos a través de su inclusión en el Catálogo de Edificios Protegidos. El Plan regula, asimismo, algunas actuaciones (ubicación inapropiada de contenedores, instalación de cableado en las fachadas…) que pueden suponer un impacto negativo para la conservación del casco histórico y contempla algunas actuaciones, como la creación de pequeñas áreas estanciales y espacios libres comunicadas entre sí que, sin duda, mejorarán la calidad de vida de la comunidad.

Respecto al tráfico rodado, el Ayuntamiento ha anunciado que estudiará alternativas de circulación que mantengan un solo sentido en parte de la avenida Real de Pinto, favoreciendo los recorridos periféricos al casco.