A tenor de Agustín Ruiz, vecino de Villalbilla y uno de los promotores de la manifestación, un buen número de vecinos optó por quedarse en sus casas tras leer el comunicado emitido por el Consistorio, en el que reconocía que la factoría “ha contaminado y envenenado a los vecinos de Villalbilla y los pueblos de los alrededores”, un “problema que duraba ya 30 años y que había sido consentido y propiciado por los consecutivos gobiernos del ex-alcalde Antonio Barahona y sus concejales”. Pero el 1 de diciembre las tres chimeneas de Maxit-Saint Gobain emitían los mismos humos tóxicos que durante todos estos años han ensuciado el aire y la tierra de los pueblos de la Alcarria madrileña. Ayer martes, sin embargo, la nube de polución había desaparecido, y la Comunidad de Madrid, frente a la información aportada por el Consistorio, ha aclarado en los medios comarcales los límites de la parada de la fábrica. Según el Ejecutivo regional, Maxit-Saint Gobain le ha notificado que cesará su actividad durante los próximos cuatro meses por motivos de mantenimiento, tal y como establece su Autorización Ambiental Integrada (AAI).

La marcha del viernes, que recorrió la distancia que separa el Parque del Arroyo del Tesoro y el Ayuntamiento de Villalbilla, contó con la presencia de numerosas personas procedentes del pueblo vecino de Corpa, que actualmente se movilizan contra el proyecto de construcción de una incineradora de plasma en la localidad. En la entrada del Consistorio, Carmen Buquerín y Fernando Palacios, ambos de la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Alcarria Madrileña (ASDESAM), la entidad organizadora del acto, alertaron de los efectos nocivos para la salud de las emisiones de la factoría de Saint Gobain y denunciaron las irregularidades que encierra su actividad. Buquerín perdió un hijo de tres años como consecuencia de un tumor en el cerebelo, una patología nada común que podría estar relacionada con las emisiones de la fábrica. La familia de esta mujer de 42 años ha vivido durante años a menos de 500 metros de la planta.

ASDESAM, que contó con el apoyo de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid y de Ecologistas en Acción para la marcha del viernes, critica que “algunas de las sustancias más tóxicas que emite la planta no están reconocidas por la Autorización Ambiental Integrada concedida por la Comunidad de Madrid y por lo tanto no son controladas sus emisiones”. Por ende, destaca que en la actualidad la factoría “está utilizando un nuevo combustible muy contaminante, eco-asfalt, que no está incluído” en el permiso de la Comunidad, una “ilegalidad” que se une al hecho de que la empresa funciona sin la “autorización definitiva de la autoridad municipal desde el 28 de mayo de 2008”. La empresa siempre ha utilizado para la obtención de energía la incineración de residuos industriales y otros deshechos que, con su quemado, generan emisiones tóxicas de gran peligro.

La entidad ciudadana también denuncia que “mediante la temperatura de incineración de 850 grados centígrados, que figura en el condicionado de la AAI, no se logra la destrucción de algunas de las sustancias peligrosas” que quema Saint Gobain.