A iniciativa de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Usera y con el apoyo de la FRAVM, los habitantes de este distrito madrileño expresaron su rechazo a las agresiones fascistas en la Plaza de Julián Marías, el mismo lugar en el que el partido ultraderechista Democracia Nacional organizó el pasado domingo el acto contra la inmigración que se sitúa en el origen del asesinato de Carlos J. Palomino. Los presentes, tras guardar un minuto de silencio en memoria del antifascista vallecano y mostrar su solidaridad con sus familiares y amigos, algunos de los cuales se encontraban presentes, condenaron con firmeza el “asesinato de un joven de 16 años que sólo pretendía mostrar lo que todos nosotros estamos haciendo hoy aquí”, en palabras de Inés Morales, portavoz de la coordinadora vecinal.

Es decir, combatir las ideas de “fanáticos fundamentalistas” como el asesino de Carlos, que “van en contra de valores como la igualdad, la libertad y el respeto a la diferencia, principios que –como hacía el fallecido- comparten un buen número de jóvenes madrileños y de la población en general”, indicó Morales en la lectura de un manifiesto elaborado por las asociaciones vecinales de Usera.

En dicho texto, estas entidades expresan su “profundo desasosiego y malestar por la escalada de violencia física y verbal que se está produciendo en Madrid por parte de grupos de ideología nazi y fascista, los cuales están generando inseguridad, causando miedo y confrontación entre los vecinos” y exigen “que no quede impune este crimen y que el culpable sea condenado con la aplicación rigurosa de la ley”.

“Hoy su objetivo ha sido la inmigración pero mañana serán los homosexuales, pasado las prostitutas, al otro un indigente o un joven con cierto tipo de vestimenta que no les guste, etc… Siempre dirigirán su odio hacia los más vulnerables”, afirmó Inés Morales haciendo referencia a las organizaciones que alientan el odio racial y la xenofobia, antes de exigir que “se busque la forma jurídica oportuna para que estos grupos sean ilegalizados, y así prevenir hechos de análoga naturaleza dado que no contribuyen a generar una convivencia pacífica entre los vecinos”.

Los concentrados, entre los que se encontraban varios miembros de la junta directiva de la FRAVM y representantes vecinales de otros distritos de la capital, mostraron su apoyo a la comunidad inmigrante, blanco de las iras de estos colectivos ultras, recordando que Usera siempre ha sido un lugar de acogida de inmigrantes. Y no puede ser de otra manera porque, indicó la portavoz vecinal, “muchos de nuestros vecinos proceden de la inmigración interior que se instaló en Usera en los años 60”. “Nativa o extranjera, la misma clase obrera” fue uno de los lemas más coreados por los asistentes, además de otros que se han repetido en los últimos días como “Carlos, hermano, nosotros no olvidamos”, “Vosotros, fascistas, sois los terroristas” o “Ilegalizad Democracia Nacional”.

El de Usera no fue el único acto en repulsa por el crimen de Legazpi. Por la mañana, medio millar de jóvenes se congregaron en la llamada Plaza Roja de Vallecas mientras otro medio millar hacía lo propio en Ciudad Universitaria. Además, los alumnos del instituto Tirso de Molina de Vallecas, centro donde estudiaba el fallecido hasta 2005, hicieron huelga en protesta por el asesinato de su compañero.

Finalmente, esta tarde, a las 18:00, la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Puente y Villa de Vallecas y la AV del Alto del Arenal, con el sostén de la FRAVM; organizan una manifestación que desde el metro Alto del Arenal recorrerá la avenida de la Albufera hasta la Junta Municipal de Distrito.