Con objeto de impedir que su memoria caiga en el olvido y rendir tributo a unas trayectorias vitales que se vieron truncadas por la sinrazón del fascismo, a lo largo del día de ayer la comunidad universitaria y los movimientos sindical y vecinal recordaron con diferentes actos los asesinatos de los abogados de Atocha y de la estudiante Mari Luz Nájera. La jornada arrancó a las 9h horas con una visita a los cementerios de Carabanchel y San Isidro, donde se encuentran enterrados los abogados laboralistas Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal, que fallecieron el 24 de enero de 1977 cuando un comando de extrema derecha irrumpió en su despacho para ametrallarles. A continuación, rodeados de representantes del mundo de la política, la cultura y el movimiento vecinal, la Fundación Abogados de Atocha y CCOO realizaron su tradicional ofrenda floral ante el portal número 55 de Atocha, donde se hallaba el gabinete jurídico. Allí, junto a la escultura “El abrazo” de Juan Genovés, los presentes guardaron un minuto de silencio.Después, en torno a las 11h, el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO acogió la octava edición de los premios de la Fundación Abogados de Atocha, que este año han recaído en el escritor y economista José Luis Sampedro y en la Fiscalía General de Guatemala, por su lucha contra la impunidad.

Mari Luz Nájera

Mientras se desarrollaba el acto en la sede sindical, al que no pudo asistir Sampedro por su delicado estado de salud, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense rendía tributo a Mari Luz Nájera, estudiante que falleció hace 35 años como consecuencia de un bote de humo lanzado por la policía en una manifestación. A iniciativa de la Lista Unitaria de Izquierdas, el salón de actos del sótano del edificio universitario, que se ubica en el Campus de Somosaguas, fue rebautizado con el nombre de esta vecina del distrito de Barajas. En un encuentro en el que participaron unas 80 personas, el sobrino de Mari Luz, Enrique Nájera, agradeció el homenaje brindado por los estudiantes: después de 35 años en los que la facultad mantuvo en el olvido a Mari Luz, este acto “salda una cuenta pendiente” con ella, indicó.

Por la tarde fueron los vecinos y vecinas de Barajas quienes recordaron a Mari Luz en el parque que lleva su nombre. Alrededor de las ocho y media, cerca de 60 personas se dieron cita ante el monolito levantado en su memoria. Tras unos minutos de silencio y la intervención de su sobrino, que agradeció las muestras de apoyo de los presentes y recordó el motivo del asesinato de su tía, varios jóvenes de la asamblea del 15-M del distrito leyeron unos poemas y, junto a varios miembros de las asociaciones vecinales de la zona, depositaron ante unas velas encendidas claveles y rosas en su honor.