El 9 de diciembre de 2004 los operadores de televisión de ámbito estatal (TVE, ANTENA 3, TELE 5 y CANAL +) suscribieron el llamado Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia a fin de conciliar los objetivos económicos con la garantía de la protección de los menores sancionada por la Constitución y ampliamente reclamada por la sociedad. Aunque la protección de los menores se concretaba ya en una serie de medidas de obligado cumplimiento establecidas a nivel europeo por la Directiva de la Televisión sin Fronteras, e incorporadas al ordenamiento jurídico español desde el año 94, la situación real en nuestro país era la de un incumplimiento generalizado de dicha Ley (no sólo en lo que respecta a los menores), agravada por la inexistencia de un Consejo Audiovisual estatal similar al existente en los países de nuestro entorno. En febrero del presente año, se da a luz el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia. Tras el reglamentario periodo de implantación y la revisión parcial de la parrilla matinal y vespertina efectuada por las cadenas estatales, sin embargo, la situación no ha mejorado demasiado. Así se desprende del Informe sobre el cumplimiento del código de autorregulación de contenidos televisivos e infancia elaborado por el Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales, organismo promovido, entre otros, por la FRAVM y organizaciones sociales y sindicales, como la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), CC.OO, el Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, la FAPA-Francisco Giner de los Ríos, el Observatorio Europeo de la Televisión Infantil (OETI), Save the Children, UGT, UNESCO o UNICEF. Las conclusiones del informe apuntan a que las cadenas se han limitado a recurrir al burdo truco de no clasificar los programas como forma de eliminar pruebas autoinculpatorios del incumplimiento del Código. Persisten el lenguaje soez, las actitudes violentas y las manifestaciones sexuales explícitas en la programación infantil incumplimientos que, en modo alguno, pueden considerarse casuales o puntuales. Antes bien, se producen de forma reiterada y continua.¿Para cuándo un Consejo Audiovisual de la Comunidad de Madrid?Por todo ello, las mencionadas organizaciones exigen de la Administración y de los grupos políticos la puesta en marcha de un verdadero Consejo Audiovisual en nuestra región, similar a los ya existentes en la mayoría de los países europeos y en algunas Comunidades Autónomas. Las entidades creen imprescindible la creación de un organismo autónomo, independiente del Gobierno regional, dotado de personalidad jurídica propia, con competencias en materia de vigilancia, control y sanción en relación a la legislación en materia audiovisual; que se coordine con otros consejos audiovisuales autonómicos y conformado por consejeros elegidos mediante mayoría parlamentaria cualificada por el Pleno de la Asamblea de Madrid. La labor del observatorio consistiría en elaborar informes periódicos sobre la actividad televisiva y en recoger las demandas y quejas de los telespectadores y usuarios en relación al conjunto de contenidos televisivos (publicitarios y programáticos), manteniendo una relación constante y fluida con estos sectores y actuando para su solución.Telediarios para niños y jóvenesLas mencionadas entidades, entre las que se encuentra la FRAVM, apelan a la responsabilidad de los medios de comunicación, particularmente en lo que se refiere a la programación infantil. Así lo pusieron de manifiesto en el seminario Telediarios infantiles y juveniles en Europa: los valores de la formación y la información, que tuvo lugar los pasados días 9 y 10 de mayo, una iniciativa organizada por el Observatorio Europeo de la Televisión Infantil (OETI) y la Fundación Rafael del Pino. En las jornadas, los miembros del Observatorio pidieron a las cadenas de televisión españolas que programen telediarios infantiles y juveniles, siguiendo el ejemplo del Canal 2 Andalucía y la TV3 Cataluña con el fin, no sólo de informar objetivamente, sino también de fomentar la formación en valores, como el respeto por lo diferente, la tolerancia y la solidaridad y que se integren en una programación que no trate a los niños como segmentos de mercado. En este sentido, el presidente de la OETI anunció que la organización está preparando un libro de estilo de los programas infantiles europeos centrado que respete y fomente el entretenimiento, la formación y la información.