Los representantes vecinales les trasmitieron las quejas vecinales sobre el funcionamiento de los centros de Atención Primaria, la falta de profesionales desde antes de la pandemia, el cierre de centros de salud y de SUAPS, la reducción del horario de atención ciudadana, el cierre de consultas debido a la escasez de personal, por vacaciones, bajas o jubilaciones, así como con la dificultad de contactar con los centros para solicitar cita telefónica, el aumento en la demora para pedir citas y la falta de seguimiento y control de los enfermos crónicos. De la misma forma, sigue sin realizarse la prevención y promoción de la salud.

La respuesta a estas preguntas, por parte de la gerente adjunta de Asistencia Sanitaria, fue que no se cerrará ningún centro de salud, pero debido a la falta de profesionales se tendrán que cerrar consultas, realizar derivaciones de usuarios a otros centros ya que hay que seguir dando asistencia sanitaria, que todas las agendas están abiertas, que las consultas de enfermería están retomando el seguimiento de los crónicos. Insistió en todo momento en que el problema principal es la falta de profesionales. Los responsables de la Comunidad de Madrid admitieron que debido a la emergencia de la Covid-19 se ha abandonado la prevención, y también que faltan médicos de familias y sobre todo pediatras en los centros de salud. Por otro lado, cuando se les preguntó por la reapertura de los Servicios de Urgencia de Atención Primaria (SUAP), que llevan cerrados desde marzo de 2020, la respuesta fue que eso no es de su competencia sino de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112. “Pasa palabra”.

Por parte de la FRAVM se insistió en que sí hay profesionales: han salido 220 médicos de familia en esta convocatoria y solo se han quedado en la Comunidad de Madrid 11, pediatras han salido 150 y se han quedado solamente 5; se han marchado 800 enfermeras al extranjero desde el mes de enero por la precariedad en los contratos. En concreto, la FRAVM demanda la contratación de 600 médicos de familia, 250 pediatras, 2.000 enfermeras, 200 fisioterapeutas, 600 administrativos, 66 trabajadores sociales y 14 farmacéuticos.

Luis Arribas, como presidente de la Asociación Vecinal La Ventilla Almenara, pidió que se le explicara qué ha sucedido con el cierre total del Centro de Salud de Villamil.

La contestación a esta petición fue dada por el gerente adjunto de Gestión y Servicios Generales, que aseguró que tuvieron que cerrar el centro por problemas de salubridad y seguridad del edificio que lo alberga y que, en estos momentos, mientras la propiedad realiza tareas de saneamiento y reforma, están buscando una ubicación más adecuada en la zona. De momento, han habilitado un autobús lanzadera para llevar a sus 24.000 usuarios al Centro de Salud Doctor Castroviejo. Ha aparecido también un cartel en la obra “de precaución por amianto”. Al estar la obra paralizada están a la espera de que la Comunidad de Madrid facilite la forma de gestionarlo.

A la pregunta de por qué han esperado tanto tiempo en solucionar el problema, no respondieron y la solución actual no es del agrado de las entidades vecinales. De hecho, ESTA TARDE la asociación que dirige Arribas y la Asociación Vecinal de Cuatro Caminos-Tetuán han convocado una concentración en la plaza del Canal de Isabel II.

Los delegados vecinales continuaron preguntando sobre la construcción de centros de salud, que llevan más de 15 comprometidos, como los de Abrantes, Comillas y Quince de Mayo, en Carabanchel Bajo, o sobre el cierre y traslado de centros de salud muy deteriorados, tal es el caso del de la calle Alameda, en el barrio de Las Letras de Madrid. En este lugar, las asociaciones vecinales de Sol y Barrio de Las Letras y La Corrala de Lavapiés llevan más de un año reclamando al Ayuntamiento de Madrid con concentraciones en la calle y todo tipo de acciones la cesión para este fin del edificio municipal de la calle Gobernador, 39, que otrora albergara el Centro Social La Ingobernable. También piden con urgencia la construcción del CS de Montecarmelo.

La respuesta de la Administración fue: sobre el CS de Abrantes se iniciará la obra en 2022; sobre el CS de Comillas está pendiente de la cesión de la parcela del Ayuntamiento a la Comunidad de Madrid; sobre el CS de Alameda, siendo consciente del problema respondieron que están esperando la cesión de una parcela de 1.800 m2, no especificaron la ubicación; sobre el CS de Montecarmelo está pendiente de trámites.

Por tanto, los representantes de las asociaciones vecinales confirmaron lo que suponían: no hay plan real para la Sanidad Pública Madrileña; existe un claro empecinamiento en diluirla por inanición. Ratificamos que la Consejería no conoce ni de lejos que existen cierre de decenas de consultas, algo que muchos usuarios y usuarias de nuestra Atención Primaria viven por la falta de profesionales, especialmente de médicos de familia y pediatras, y lo que es peor que no hay una dirección orgánica para solucionarlo, por lo que cargan la decisión sobre las direcciones de los centros de salud, obligando a derivar a pacientes a otros centros y de empujarlos a facultativos que no tienen asignados, con el consiguiente aumento de su carga de trabajo.

Por último, lamentamos que, por segunda vez, aunque así lo había pedido la FRAVM, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Ruiz Escudero, no asistiera a la reunión puesto que está en sus manos la respuesta a la ciudadanía. Enrique Ruíz Escudero no apareció en la reunión solicitada por la Comisión de Sanidad de la FRAVM para tratar sobre la problemática de la Atención Primaria que él gestiona.