Ante la información publicada hoy, jueves 10 de mayo, por el diario El Mundo en relación al acuerdo firmado ayer por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) con el candidato del PP a la alcaldía de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, bajo el título “Gallardón firma el armisticio vecinal”, la FRAVM quiere manifestar que el señor Ruiz Gallardón se ha comprometido por escrito con la FRAVM a que, si él gana las elecciones y es ratificado como alcalde de Madrid, llevará a cabo algunas de las muchas propuestas vecinales en materia de movilidad, el aumento del equipamiento social o el reequilibrio territorial, entre otras muchas.

La FRAVM seguirá defendiendo con todos los medios a su alcance las medidas que el candidato no ha incluido en su programa, tal y como la organización puso de manifiesto en una nota de prensa remitida ayer.

Por supuesto, la FRAVM no ha renunciado ni ha eliminado ninguna de sus propuestas, como la retirada de los parquímetros de los barrios periféricos, el cierre al tráfico de la Casa de Campo y el resto de las medidas a las que hace referencia el mencionado artículo. Tan es así, que convoca a toda la ciudadanía de Madrid a una manifestación que tendrá lugar el próximo sábado 12 de mayo para exigir el cierre al tráfico de la Casa de Campo, como ha anunciado esta misma mañana.

Es política de esta Federación intentar negociar la resolución de conflictos o de problemas denunciados por las asociaciones vecinales con las administraciones competentes o, como en este caso, intentar llegar a acuerdos de compromiso con los futuros miembros de la administración local desde el convencimiento de que es obligación de los responsables políticos atender las demandas de la ciudadanía organizada. De hecho, todas las asociaciones de vecinos federadas han remitido a la Federación su programa de reivindicaciones con este objetivo. Ninguna perdonaría a esta organización que no firmara un compromiso de resolución de alguna de las demandas transmitidas.

La firma de acuerdos no supone el sello de un “armisticio” o la concesión de un “cheque en blanco”. Tampoco, por supuesto, la renuncia a luchar por las propuestas y reivindicaciones no recogidas. Antes bien, le dan a la Federación la autoridad para exigir el cumplimiento de los acuerdos y la fuerza para seguir peleando por las reivindicaciones no recogidas, que son muchas, y muchas de gran calado.