Según los propios datos del sitio web del Consistorio, desde hace una semana los medidores de contaminación atmosférica municipales de algunas zonas de la capital (como Recoletos, Gregorio Marañón o Santa Eugenia) han aportado datos que superan con creces los límites que recomienda la Unión Europea, que si atendemos al dióxido de nitrógeno es de 220 microgramos. Ayer a las 21:00, por ejemplo, se superaron los 300 microgramos en la Urbanización Embajada y en la calle Alcalá, y estaban cerca Santa Eugenia y el Paseo de Pontones.

“Tal como reflejan las mediciones de la calidad del aire, durante los últimos días se vienen superando los índices admisibles de partículas en suspensión, sobre todo las de dióxido de nitrógeno, que son las que de forma grave afectan a las personas con cuadros asmáticos y procesos alérgicos” sostiene la Comisión de Medio Ambiente de la FRAVM.

“La ciudadanía carece de noticias que manifiesten la preocupación de nuestro Ayuntamiento por las graves consecuencias que sobre la salud de las personas produce la actual situación. Ni tan siquiera sabemos que haya sido convocada la comisión de alerta ambiental, que es la encargada de proponer medidas de vigilancia para la calidad del aire”, señalan los responsables de la FRAVM. Hasta el momento, Ana Botella se ha limitado a quitar importancia a este aumento de la polución, que se debe, según su parecer, a una masa de aire procedente de África. Aún así, la semana pasada el Ayuntamiento espetó a los ciudadanos a que “eviten realizar ejercicio físico al aire libre” por este motivo.

Según la FRAVM, el Ayuntamiento debería tomar iniciativas urgentes para reducir la emisión de gases contaminantes procedentes de industrias, calefacciones y sobre todo vehículos particulares. “La salud de los vecinos y vecinas de Madrid ha de estar por encima de cualquier otro tipo de intereses o conveniencias”, concluye la Comisión de Medio Ambiente.