‘Solo en 2010 el Servicio de Dinamización Vecinal (SDV) ha atendido a 2.086 usuarios, ha colaborado con 1.996 profesionales, ha realizado 389 actividades en las que han participado 26.600 personas en un trabajo común con el resto del tejido social de los distritos, ha ayudado a abrir las asociaciones vecinales a nuevos sectores y colectivos del barrio,…también ha intervenido de manera directa e inmediata en la resolución de conflictos de convivencia… se trata de mucho y buen trabajo”. Con estas palabras, el presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales (FRAVM), Nacho Murgui, abría ayer por la tarde un festejo que reunió en el Centro Cultural Úrculo de La Ventilla (Tetuán) a más de dos centenares de personas, la mayoría, procedentes de los 20 barrios donde el SDV desarrolla actualmente su actividad. Sus caras, entre las que se encontraban las de altos cargos del Ayuntamiento de Madrid como el concejal presidente del Distrito Centro, José Enrique Núñez, y la directora general de Igualdad de Oportunidades e Inmigración, Rocío de la Hoz, reflejaban la alegría y satisfacción propias de la celebración del “deber cumplido”. Un deber que, durante siete años, los profesionales que forman parte del Servicio han desarrollado en el ámbito más local y concreto de la ciudad, el barrio, “que es más que un territorio, más que un entramado de calles y edificios, que es sobre todo un entramado de vidas y de relaciones sociales, el escenario en el que se van dar en buena medida el encuentro entre diferentes, el intercambio y el enriquecimiento mutuo”, indicó Murgui, antes de agradecer al consistorio madrileño el apoyo brindado en este tiempo para hacer realidad uno de los proyectos más exitosos de las asociaciones vecinales madrileñas. Y es que, según su parecer, “solo el Ayuntamiento podía aportar los recursos necesarios para articular un dispositivo” basado en la “intervención de proximidad, concebida desde el día a día, desde la cercanía, desde la inmediatez si se quiere, pero que no deja de lado los procesos de más alcance temporal y mayor calado”.

La intervención del presidente vecinal, que fue precedida por unas palabras de bienvenida de la gerente de la Junta de Tetuán, la entidad anfitriona, dio paso a una intensa y variada tarde de actuaciones, “una pequeña muestra” de la actividad del SDV. “Muy pequeña, claro, pero un buen pretexto en cualquier caso para juntarnos, celebrar, reconocer el buen trabajo y comprometernos con la continuidad del proyecto”, remachó Murgui.

Tras el visionado de un excelente cortometraje documental que recoge la labor y andadura del Servicio de Dinamización Vecinal, el taller de teatro adulto de la asociación vecinal La Corrala de Lavapiés presentó cuatro piezas de humor de barrio, antes de dar paso a los movimientos imposibles de un grupo de break dance de La Ventilla. Desde hace un tiempo, chavales de varios institutos del distrito de Tetuán utilizan las instalaciones de la asociación vecinal La Ventilla de Almenara para practicar sus bailes callejeros. A continuación, el conjunto de teatro comunitario de Bellas Vistas adelantó a los asistentes una obra que, poniendo el foco sobre actitudes racistas y xenófobas que presenciamos a diario en nuestras calles, comenzará a ser representada dentro de un par de meses. “A través del arte buscamos favorecer la integración cultural”, indicó Jorge Cassino, director de un proyecto donde se mezclan vecinos jóvenes y no tan jóvenes, autóctonos e inmigrantes del barrio de Tetuán.

Con este mismo espíritu, que atraviesa todas las actividades del SDV, cada actuación fue presentada por un miembro extranjero de alguna de las asociaciones vecinales que acogen los proyectos del servicio. Así, Mohamed, del barrio de San Isidro de Carabanchel, dio paso a los chicos del grupo de baile deportivo del Triángulo del Agua, que acudieron al centro cultural con un conjunto entusiasta de seguidores, y Edgardo, de la AV Tercio Terol, a 25 niños y niñas del grupo de baloncesto “Los mejores” de la Barriada de San Fermín (Usera). Sus monitores, en la presentación de este proyecto, “que es mucho más que un grupo de baloncesto”, no perdieron la oportunidad de recordar a los responsables municipales una vieja aspiración de la asociación vecinal de la zona: canchas deportivas cubiertas. La tarde se cerró con los sones de los chicos del Rapeadero de Lavapiés, un taller de rap y hip hop que desde hace más de cinco años promueve la asociación vecinal La Corrala y por el que han pasado más de 200 chavales.

El evento se completó con una exposición fotográfica sobre la historia y valores del Servicio de Dinamización Vecinal y una muestra de graffitis procedentes de talleres de arte urbano promovidos desde este dispositivo ciudadano.