“Esta semana nos hemos enterado, con nocturnidad y alevosía, que a partir del curso que viene se cierra paulatinamente la formación secundaria en el IES Alonso Avellaneda”, alertaba el pasado 25 de marzo la Federación Local de Asociaciones Vecinales de Alcalá de Henares (FCAVAH). A juicio de la federación la medida, que carece de justificación toda vez que cuenta con el suficiente alumnado para mantener esa oferta, les deja una sensación de déjà vu con lo que ocurrió con el colegio Zulema: “primero dificultamos la matriculación, y luego nos excusamos con su consecuente demanda para justificar su cierre”. En definitiva, la Consejería de Educación, pretende recortar servicios con profecías autocumplidas.

El anuncio se produjo pocos días antes de que estos centros se dispusieran a recibir a las familias en sus jornadas de puertas abiertas y obligará a los alumnos de 6º curso de los CEIP Miguel Hernández, Cervantes y del Juan de Austria a buscar otro instituto para continuar con su formación.

“Curiosamente –señala FCAVAH–, el afán por eliminar líneas y centros educativos en nuestra ciudad no está afectando a aquellos de titularidad privada financiados con fondos públicos, a pesar de que algunos de ellos tienen poca demanda y, por tanto, poco alumnado.

El reparto de recursos públicos para dotar a los centros educativos es “vergonzoso”: hay colegios públicos a medio construir, distritos que carecen de suficientes plazas públicas para cubrir sus necesidades y una evidente falta de institutos “que obliga a los jóvenes a desplazarse a barrios alejados cuando ni siquiera disponen de transporte urbano que les acerque a sus destinos”. Subrayan, asimismo, la escasez de plazas públicas para los alumnos de Formación Profesional. Eso sí, remachan, Alcalá cuenta con centros concertados magníficamente dotados donde, además, se obliga al pago “voluntario” de “donaciones” camufladas en distintos conceptos.