Si bien la incoación del expediente de Bien de Interés Cultural a favor de la Casa de Campo ha sido, desde hace más de una década, una persistente reivindicación de la Asociación Salvemos la Casa de Campo, el acuerdo que el pasado 16 de abril adoptó la Dirección General de Patrimonio Histórico para incoar el expediente en la categoría de sitio histórico “no satisface en absoluto las expectativas de protección y conservación de un bien de la enorme importancia de la Casa de Campo y de la trascendencia que éste tiene para el patrimonio histórico de la Comunidad de Madrid”. “Al acuerdo -continúan los portavoces de la Asociación -le falta rigor, precisión y plenitud de función legislativa (…) en la descripción de sus espacios y, sobre todo, en lo relativo a la compatibilidad de usos para la correcta conservación, preservación y protección del parque”, denuncian. Estos y otros argumentos han sido recogidos en las alegaciones que la asociación ha registrado esta mañana en la sede de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

La Asociación considera que las concesiones de servicios de restauración a empresas privadas y la autorización, sin límite, de la celebración de eventos feriales, deportivos o gastronómicos por parte de las autoridades madrileñas “han transformado el ámbito de la Casa de Campo en un parque temático”. ‘Recordamos -añaden- que ya en su día el Fiscal de Medio Ambiente recomendó el cierre del rockódromo por su impacto medioambiental. Tampoco es compatible, por tanto, convertir el recinto en un `gastronódromo’ con cerca de una docena de restaurantes del más alto nivel’. Todo ello dificulta, a su juicio, la correcta conservación de esta privilegiada zona verde de la capital que, además, alberga un patrimonio histórico y arqueológico de incalculable valor.

A éste hace referencia la Asociación en sus alegaciones, toda vez que el acuerdo de la Dirección General de Patrimonio Histórico “no dice nada acerca de la restauración de la reja del arroyo de Prado del Rey, de la recuperación de su cauce o de la restauración de las charcas creadas en su día con Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER)”. “El Gobierno regional parece desentenderse también de los restos de edificaciones históricas como Mayorales o los pequeños anfiteatros, del antiguo colector de Saavedra Fajardo o de las canalizaciones que discurren por el parque, como las que pasan por el pinar de las Siete Hermanas”, rematan.

Por todo ello, pide a las administraciones públicas que garanticen la conservación de estos elementos. Solicita, además, que “se recupere la Huerta de la Partida como el jardín de plantas medicinales que en su día fue; que se restaure la tapia-linde histórica, sustituída por un muro de hormigón durante la ejecución de las obras de soterramiento de la M-30 y que se traslade a los jardines de Felipe II parte de los viveros’, entre otras medidas. A todo ello suman la necesidad de que elementos históricos sean objeto de vigilancia para garantizar su conservación. ‘No puede ser -concluyen- que otros parques de menor embergadura cuenten con este servicio y la Casa de Campo no”. Proponen, por tanto, encomendar suy vigilancia a un equipo de agentes forestales que actúen bajo la supervisión de la dirección del parque.